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México quiere fabricar sus propios chips en 2028

La OCDE ve potencial en el país como productor de semiconductores, pero advierte de obstáculos en energía, agua y formación técnica

Por Carlos García·domingo, 12 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: México quiere fabricar sus propios chips en 2028 · El Diario Joven

México ha decidido que quiere dejar de ser solo la fábrica donde otros montan sus chips para convertirse en un actor completo en la cadena de semiconductores. El llamado proyecto Kutsari, enmarcado dentro del Plan México, aspira a que el país diseñe, produzca y comercialice sus propios circuitos integrados antes de que acabe la década. La OCDE acaba de publicar un análisis en el que reconoce que hay base para intentarlo, aunque también señala grietas importantes.

El Plan México es la respuesta del gobierno a un escenario internacional cada vez más tenso, especialmente tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y el auge del proteccionismo comercial. La estrategia busca que el país se posicione como la décima economía mundial, y para ello combina objetivos sociales —reducir pobreza y desigualdad— con apuestas industriales concretas. Dos destacan sobre las demás: los coches eléctricos urbanos del proyecto Olinia y, sobre todo, los semiconductores.

Tres estados al frente del plan

Puebla, Sonora y Jalisco son las sedes elegidas para desarrollar la industria. Los tres estados ya cuentan con cierta infraestructura relevante: Sonora alberga parte del Corredor Comercial México-EUA, Jalisco es sede del Intel Design Center y acumula experiencia en circuitos integrados, y Puebla acogerá una de las futuras plantas de producción. Los tres refuerzan ahora inversiones, construyen nuevas instalaciones y firman acuerdos para captar y retener talento especializado. El calendario marca el inicio de producción para 2028 y la comercialización para 2029.

La OCDE ve potencial, pero con matices

El organismo internacional reconoce que México parte con ventajas reales. Su proximidad geográfica al mayor mercado del mundo, una fuerza laboral amplia con experiencia en ensamblaje y prueba de chips, y un tejido industrial ya rodado son activos claros. Además, el 17% de los graduados mexicanos proceden de ingenierías, tres puntos por encima del promedio de la OCDE. El país también cuenta con centros de datos y terreno abundante para instalar energías renovables que alimenten las futuras fábricas.

Pero el informe no se queda solo en las fortalezas. La OCDE advierte de una brecha significativa entre el potencial y la ejecución concreta. Solo el 16% de los jóvenes de entre 15 y 19 años cursa programas técnicos vinculados al sector, frente al 23% de media en los países de la organización. Es decir, hay graduados en ingeniería, pero la cantera técnica intermedia flojea. A eso se suman dudas sobre la capacidad del país para cumplir los requisitos energéticos y de suministro de agua que exige la fabricación de semiconductores, un proceso extraordinariamente intensivo en ambos recursos.

Más cerca que con los coches eléctricos

Con todo, los analistas coinciden en que México tiene el camino más despejado en semiconductores que en su otra gran apuesta tecnológica, los coches eléctricos con baterías propias. Fabricar baterías requiere litio refinado, y aunque el país posee reservas abundantes, la capacidad de procesamiento es otra historia. En cambio, en chips ya existe una cadena de valor parcial funcionando, con empresas multinacionales que llevan años produciendo en suelo mexicano.

El reto, en definitiva, no es tanto de ambición como de ejecución. México tiene los ingredientes básicos, pero convertirlos en una industria de semiconductores competitiva a nivel global exige inversiones masivas, marcos regulatorios estables y una apuesta sostenida por la formación técnica. Las intenciones están sobre la mesa; ahora falta demostrar que pueden traducirse en silicio.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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