Nvidia cerró su primer trimestre fiscal con un beneficio neto de 58.300 millones de dólares (50.143 millones de euros), lo que supone un incremento del 211% respecto al mismo periodo del año anterior. Sus ingresos alcanzaron los 81.600 millones de dólares (70.813 millones de euros), un crecimiento del 85% interanual, destacando la demanda creciente de infraestructura para inteligencia artificial.
El sector de centros de datos fue el principal motor de este espectacular crecimiento: sus ingresos casi se duplicaron, pasando de 39.112 millones a 75.246 millones de dólares. Este avance se atribuye principalmente al sólido desempeño de su plataforma de IA Blackwell y al inminente lanzamiento de Vera Rubin, su nueva arquitectura para computación a gran escala que promete mantener la trayectoria alcista.
Expertos financieros, como los analistas del banco HSBC, subrayan que Nvidia busca diversificar su negocio. Aunque hasta ahora ha dependido fuertemente de grandes acuerdos con gigantes de la nube como Alphabet y Amazon, la empresa intensifica esfuerzos para ampliar su ecosistema de inteligencia artificial y no depender únicamente de esos socios.
Las inversiones millonarias que empresas tecnológicas de Silicon Valley están realizando en sus infraestructuras digitales este último mes también refuerzan las perspectivas positivas para Nvidia en los próximos trimestres, garantizando una demanda sostenida.
Además, la compañía aprovechó el buen momento económico para reforzar la retribución a sus accionistas. Durante este trimestre devolvió cerca de 20.000 millones de dólares mediante dividendos y recompras acciones, y aprobó un nuevo programa de recompra valorado en 80.000 millones, una señal de confianza en su capacidad de generar valor.
Para el segundo trimestre fiscal, Nvidia prevé ingresos cercanos a los 91.000 millones de dólares con un margen bruto aproximado del 75%. No obstante, advierte que estas estimaciones excluyen los ingresos de computación para centros de datos en China, debido a continuas restricciones comerciales vigentes por parte de Washington.
El mercado asiático y la competencia son factores clave a vigilar. A pesar de que Nvidia domina el sector de procesadores gráficos, rivales como AMD comienzan a ganar cuota. En cuanto a la geopolítica, una posible relajación de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China podría abrir nuevas oportunidades para la empresa, sobre todo si se eliminan barreras para exportar chips a este mercado crucial.
Otro desafío importante para Nvidia es el encarecimiento y la escasez de memorias avanzadas utilizadas en sistemas de inteligencia artificial. Fabricantes como Samsung Electronics, SK Hynix y Micron tienen dificultades para cubrir toda la demanda, lo que presiona la cadena de suministro. Estas memorias son esenciales para los procesadores gráficos de Nvidia porque permiten procesar grandes volúmenes de datos de manera rápida, un requisito indispensable para la IA generativa.
Los fabricantes priorizan el suministro para IA frente a otros sectores tecnológicos menos rentables, pero la continua tensión sobre la oferta puede afectar los costes de producción y, a largo plazo, la competitividad en el mercado.
En resumen, Nvidia se encuentra en una posición privilegiada por el auge de la inteligencia artificial y la expansión de la computación en centros de datos, aunque deberá gestionar cuidadosamente los riesgos geopolíticos, la competencia creciente y la complejidad de su cadena de suministro para mantener este ritmo de crecimiento.