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Los fracasos de Apple que se convirtieron en grandes éxitos

El MacBook Air y Apple Maps arrancaron fatal, pero sus directivos explican cómo los transformaron en referentes del sector.

Por Carlos García·miércoles, 15 de abril de 2026·5 min lectura
Ilustración: Los fracasos de Apple que se convirtieron en grandes éxitos · El Diario Joven

Apple cumple 50 años como empresa y sus directivos aprovechan la efeméride para hacer algo poco habitual en Silicon Valley: mirar atrás con honestidad. John Ternus, vicepresidente de ingeniería de hardware, y Greg Joswiak, máximo responsable de marketing global, han señalado en una entrevista con Tom's Guide dos episodios concretos en los que la compañía falló, aprendió y dio la vuelta a la situación. Los protagonistas son el MacBook Air original y Apple Maps, dos productos que arrancaron entre críticas y que hoy figuran entre los más sólidos del catálogo de la marca de Cupertino.

El caso más antiguo es el del MacBook Air de primera generación, lanzado en enero de 2008. La presentación fue un golpe de efecto memorable: Steve Jobs lo sacó de un sobre de manila en el escenario del Moscone Center de San Francisco, ante una sala que contuvo el aliento. El portátil prometía lo que ningún otro ofrecía entonces: un diseño ultrafino y una portabilidad extrema. Sin embargo, el entusiasmo se disipó rápido entre los primeros compradores.

El MacBook Air: demasiado adelantado, demasiado caro

El procesador Intel Core 2 Duo que montaba el equipo no estaba a la altura de las expectativas que generaba su chasis. El almacenamiento, especialmente en la variante con disco duro convencional de 80 GB, era lento y limitado. Los problemas de temperatura eran frecuentes y los puertos, escondidos bajo una tapa lateral, resultaban incómodos en el uso cotidiano. Todo ello con un precio de salida de 1.800 dólares, una cifra que en 2008 era difícil de justificar ante esas carencias. Joswiak lo reconoce sin rodeos: las ventas del primer MacBook Air fueron malas.

La redención llegó en 2010, cuando Apple presentó una segunda generación rediseñada que corregía los principales problemas del original. La nueva arquitectura interna, con almacenamiento en flash como estándar, mejoró el rendimiento de forma drástica. A partir de ese momento, el MacBook Air pasó a ser el portátil de referencia para usuarios que priorizaban la movilidad sin renunciar a la productividad. El salto definitivo llegó en 2020 con la adopción de los chips Apple Silicon, que elevaron la eficiencia energética y el rendimiento hasta convertirlo en uno de los portátiles más valorados del mercado independientemente del segmento de precio.

Apple Maps: el desastre de 2012 y la lenta recuperación

Si el fracaso del primer MacBook Air fue discreto, el de Apple Maps fue estruendoso. La plataforma de mapas se presentó en septiembre de 2012 junto a iOS 6, con la intención declarada de desbancar a Google Maps del sistema operativo móvil de Apple. Lo que ocurrió a continuación es uno de los episodios más recordados en la historia reciente de la tecnología de consumo.

Los errores eran de todo tipo: ubicaciones incorrectas, nombres de ciudades mal escritos, carreteras que no existían o que aparecían cortadas, y una vista tridimensional que distorsionaba edificios y paisajes de forma grotesca. Las imágenes de esos fallos inundaron las redes sociales y los medios de comunicación, convirtiendo a Apple en objeto de burla generalizada. La situación fue tan grave que el propio Tim Cook publicó una carta pública de disculpa, un gesto poco habitual para una empresa acostumbrada a controlar al milímetro su comunicación. El episodio también aceleró la salida de Scott Forstall, el directivo que lideraba el desarrollo de iOS en aquel momento.

Ternus, que hoy es además uno de los candidatos más señalados para suceder a Tim Cook al frente de la compañía, describe aquella etapa como un proyecto ambicioso que encontró muchos obstáculos en el camino. Su valoración, sin embargo, no se detiene en el fracaso: según él, el equipo no dejó de trabajar en la plataforma durante años hasta convertirla en lo que es hoy. Apple Maps ha incorporado con el tiempo guías de lugares, datos de tráfico en tiempo real, vistas inmersivas de ciudades, integración con el transporte público en decenas de países y una precisión que, en muchos mercados, ya se considera comparable a la de su principal rival.

La filosofía del error según Jobs y sus herederos

Más allá de los productos concretos, lo que los dos directivos trasladan en esta conversación es una visión sobre cómo gestionar el fracaso dentro de una organización. Joswiak cita a Steve Jobs para ilustrarlo: nadie acierta siempre, y cuando algo sale mal, la respuesta correcta no es la parálisis sino entender qué ha fallado y ponerse a corregirlo. Es una postura que choca con la imagen que proyectan muchas grandes tecnológicas, que rara vez reconocen errores de forma tan explícita.

Esta reflexión pública llega en un momento simbólico. Apple cumple en 2025 cinco décadas desde su fundación en 1976 por Jobs, Steve Wozniak y Ronald Wayne en un garaje de Los Altos, California. En ese tiempo ha pasado de fabricar ordenadores personales artesanales a ser la empresa cotizada más valiosa del mundo en varias ocasiones, con una capitalización que ha superado los tres billones de dólares. No todo ha sido un camino recto, y el repaso de Ternus y Joswiak lo confirma.

Lo que resulta llamativo de este ejercicio de transparencia es que Apple lo protagonice ahora, en un momento en que la compañía afronta sus propios interrogantes sobre el futuro: la integración de la inteligencia artificial en sus dispositivos, con Apple Intelligence como apuesta principal, avanza más despacio de lo que el mercado esperaba, y algunos analistas ya apuntan que podría convertirse en el próximo gran reto a superar. Si la historia del MacBook Air y Apple Maps sirve de guía, la empresa tiene margen para fallar, corregir y volver a intentarlo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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