El 7 de abril de 2026, Anthropic confirmó que sus ingresos anualizados superaban los 30.000 millones de dólares, triplicando los aproximadamente 9.000 millones que registraba a finales de 2025. La cifra, publicada por Bloomberg, convierte a la empresa creadora de Claude en la compañía de inteligencia artificial con mayor facturación del mundo, por delante de OpenAI y sus 25.000 millones estimados en la misma fecha. Es un adelantamiento que pocos anticipaban hace apenas un año, cuando el consenso del sector daba a OpenAI una ventaja prácticamente insalvable.
La trayectoria es difícil de asimilar incluso para los estándares de la industria tecnológica. En enero de 2025, Anthropic generaba unos 1.000 millones en ingresos anualizados. Para mediados de ese año la cifra se había multiplicado hasta los 4.500 millones, y cerró diciembre en 9.000 millones. En febrero de 2026, cuando la compañía anunció su Serie G, ya alcanzaba los 14.000 millones. Apenas dos meses después, la cifra se duplicó de nuevo. Estamos ante un crecimiento del 1.400 % interanual, ritmos propios de una startup en fase semilla aplicados a una empresa que ya opera a escala de gran corporación.
Claude Code, la gallina de los huevos de oro
Si hay un producto que explica buena parte de este despegue es Claude Code, la plataforma de codificación asistida por IA de Anthropic. Lanzada públicamente a mediados de 2025, alcanzó los 1.000 millones de dólares en ingresos anualizados en solo seis meses. A febrero de 2026, esa cifra ya superaba los 2.500 millones, con los usuarios activos semanales duplicándose desde principios de año. La herramienta se ha convertido en referencia para desarrolladores y equipos técnicos dentro de grandes organizaciones, con una cuota del 54 % en el segmento de herramientas de programación con IA, según TradingKey, muy por encima de GitHub Copilot o Cursor.
Pero Claude Code no funciona en el vacío. Parte de su éxito radica en el Model Context Protocol (MCP), un estándar abierto creado por Anthropic que permite conectar agentes de IA con herramientas externas —bases de datos, repositorios de código, sistemas de tickets, APIs— mediante una interfaz unificada. En marzo de 2026, el SDK de MCP acumulaba 97 millones de descargas mensuales y había sido adoptado por todos los grandes proveedores de IA, incluidos OpenAI, Google, Microsoft y AWS. MCP ha dejado de ser un complemento técnico para convertirse en infraestructura sobre la que las empresas construyen flujos de trabajo completos. Eso genera dependencia, y la dependencia genera contratos recurrentes.
El motor empresarial: 1.000 clientes a más de un millón al año
La composición de los ingresos de Anthropic revela una estrategia radicalmente distinta a la de su principal competidor. Mientras que OpenAI obtiene una parte sustancial de su facturación de suscripciones de consumo como ChatGPT Plus y Pro, cerca del 80 % de los ingresos de Anthropic proceden de clientes empresariales. Y la velocidad a la que crece esa base es llamativa: cuando se cerró la ronda Serie G en febrero, más de 500 empresas gastaban más de un millón de dólares anuales en servicios de Claude. Dos meses después, esa cifra superaba las 1.000 empresas, según la propia Anthropic. Ocho de las diez primeras compañías del Fortune 10 figuran entre sus clientes.
Este perfil empresarial tiene implicaciones profundas en la calidad de los ingresos. Los contratos corporativos suelen ser plurianuales, con tasas de retención altas y tendencia a expandirse con el tiempo. Frente a la volatilidad del consumidor individual —que puede cancelar una suscripción mensual cuando la novedad se agota—, las empresas que integran Claude en sus flujos de desarrollo de software, atención al cliente o análisis de datos generan una facturación más predecible y resistente. Según analistas del sector citados por Epoch AI, el ritmo de crecimiento de Anthropic ha sido de aproximadamente 10 veces al año desde que alcanzó los 1.000 millones, frente a las 3,4 veces anuales de OpenAI.
La ronda Serie G, que captó 30.000 millones de dólares con una valoración post-money de 380.000 millones, también actuó como catalizador. Para los departamentos de compras de grandes corporaciones, una ronda de esa magnitud funciona como señal de estabilidad: Anthropic no va a desaparecer, así que merece la pena firmar contratos a largo plazo. El efecto fue inmediato y medible en la duplicación de clientes de alto valor en apenas ocho semanas.
La carrera por la infraestructura: 3,5 GW de computación
Paralelamente al anuncio de ingresos, Anthropic confirmó un acuerdo con Google y Broadcom para asegurar 3,5 gigavatios de capacidad de computación basada en TPUs de nueva generación a partir de 2027. La cifra resulta difícil de visualizar, pero equivale a la potencia de varias centrales eléctricas dedicadas exclusivamente a entrenar y ejecutar modelos de IA. Este acuerdo amplía el compromiso de 50.000 millones de dólares en infraestructura de IA estadounidense que Anthropic anunció en noviembre de 2025.
La estrategia de hardware de la compañía es deliberadamente multicloud. Claude se entrena y ejecuta sobre chips AWS Trainium, TPUs de Google y GPUs de Nvidia, lo que permite asignar cada carga de trabajo al procesador más adecuado. Además, Claude es el único modelo de IA frontera disponible en las tres grandes plataformas cloud —Amazon Web Services (Bedrock), Google Cloud (Vertex AI) y Microsoft Azure (Foundry)—, una omnipresencia que facilita la adopción por parte de cualquier empresa independientemente de su proveedor de nube habitual.
Este movimiento también envía un mensaje al mercado: Anthropic tiene la demanda suficiente para justificar infraestructura a una escala que muy pocas compañías del mundo pueden absorber. No se trata solo de construir modelos más potentes, sino de garantizar que la capacidad de cómputo no se convierta en un cuello de botella cuando la base de clientes sigue creciendo a este ritmo.
¿IPO en octubre? Lo que viene después de los 30.000 millones
Con semejante trayectoria financiera, la pregunta inevitable es cuándo saldrá Anthropic a bolsa. Según informaciones de PYMNTS y múltiples fuentes del sector, la compañía mantiene conversaciones con Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley sobre una posible salida a bolsa en el Nasdaq en octubre de 2026. Los banqueros implicados estiman que la operación podría captar más de 60.000 millones de dólares, lo que la convertiría en una de las mayores OPVs de la historia —superando holgadamente los 25.000 millones que recaudó Alibaba en 2014—. La valoración final podría situarse entre los 400.000 y los 500.000 millones.
Aun así, no todo son luces. Anthropic todavía no es rentable. Los costes de entrenamiento y ejecución de modelos de IA frontera siguen siendo enormes, y la compañía ha proyectado alcanzar flujo de caja positivo en 2027. También pesa la incertidumbre regulatoria: el Departamento de Defensa de EE. UU. designó a Anthropic como riesgo para la cadena de suministro a principios de este año, una decisión que la empresa ha recurrido judicialmente. Más de 100 clientes empresariales habrían planteado dudas sobre esta situación, según Bloomberg.
Para un inversor joven que sigue de cerca el sector tecnológico, la historia de Anthropic ofrece una lección reveladora sobre dónde se crea valor en la era de la IA. No es necesariamente en la aplicación de consumo con cientos de millones de usuarios gratuitos, sino en la herramienta que una empresa del Fortune 500 utiliza diez millones de veces al mes porque ha sustituido lo que antes hacía un equipo humano completo. Las compañías que entendieron esto pronto son las mil que ahora gastan más de un millón al año. Las que lo entiendan después determinarán si la curva de Anthropic sigue apuntando hacia arriba o empieza a aplanarse. En cualquier caso, la era en la que se asumía que la empresa de IA más famosa era también la más exitosa ha terminado.