Las urnas cerraron en Hungría el 12 de abril de 2026 y los primeros datos de proyección electoral sacudieron el panorama político del país. Según el Centro de Investigación 21, una entidad independiente, el partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, obtendría en torno a dos tercios de los votos emitidos. Eso se traduciría en aproximadamente 135 escaños de los 199 que conforman el Parlamento húngaro, una mayoría aplastante que transformaría radicalmente el mapa de poder en Budapest.
El partido en el Gobierno, el Fidesz del primer ministro Viktor Orbán, quedaría reducido a unos 62 escaños según esa misma proyección. Se trata de un desplome histórico para una formación que desde 2010 ha dominado la política húngara con mayorías cualificadas y que ha marcado durante más de una década las líneas rojas del conservadurismo populista en Europa central. La encuesta fue realizada entre el 7 y el 11 de abril, justo en los días previos a la celebración de los comicios.
El tercer actor con presencia parlamentaria sería Mi Hazánk (Nuestra Patria), formación de extrema derecha que, según los datos disponibles, lograría cruzar el umbral necesario para obtener representación en la Asamblea Nacional, aunque con un resultado muy limitado. Su entrada en el Parlamento, aunque simbólica en términos de escaños, mantiene viva la presencia de la derecha ultranacionalista en las instituciones húngaras.
Las proyecciones provienen de una encuesta de salida de urnas elaborada por el Centro de Investigación 21, una organización que se ha posicionado como referencia en el análisis electoral independiente dentro de Hungría. Sin embargo, conviene recordar que estas estimaciones son proyecciones basadas en entrevistas realizadas a votantes y que los resultados oficiales pueden diferir. Las autoridades electorales húngaras serán las encargadas de ofrecer el recuento definitivo en las próximas horas.
Si los datos se confirman, la victoria de Magyar y su partido Tisza representaría uno de los vuelcos políticos más llamativos de la Europa reciente. Orbán lleva en el poder desde 2010 de forma casi ininterrumpida y ha convertido a Hungría en objeto de escrutinio permanente por parte de la Comisión Europea, que ha abierto varios procedimientos contra Budapest por presuntas vulneraciones del Estado de derecho, la independencia judicial y la libertad de prensa. La tensión entre el Gobierno húngaro y Bruselas ha sido una constante durante toda la última legislatura.
Péter Magyar emergió como figura política relevante hace relativamente poco tiempo. Exmarido de una exministra del Gobierno de Orbán, Magyar pasó de ser un nombre desconocido para el gran público a convertirse en el principal referente de la oposición tras protagonizar una serie de denuncias públicas sobre el funcionamiento interno del entorno gubernamental. Su discurso, que combina la crítica a la corrupción con un perfil centrista, logró movilizar a sectores del electorado que llevaban años desconectados de la vida política húngara.
El contexto europeo añade otra capa de significado a estos resultados. Hungría ocupa actualmente un lugar singular dentro de la Unión Europea: es miembro de pleno derecho pero ha protagonizado enfrentamientos abiertos con las instituciones comunitarias, especialmente en materias relacionadas con fondos europeos, migración y derechos fundamentales. Un cambio de Gobierno en Budapest podría alterar de forma sustancial la posición húngara en el seno de la UE, aunque cualquier proyección política a ese respecto dependerá de los resultados definitivos y de la capacidad de Magyar para articular una coalición de Gobierno estable.
De confirmarse la tendencia que apuntan las proyecciones del Centro de Investigación 21, Hungría afrontaría en los próximos días la transición política más relevante de su historia reciente. La formación de un nuevo Gobierno, la composición del Parlamento y las primeras decisiones del ejecutivo saliente o entrante serán los elementos que determinen si este cambio es tan profundo como sugieren los números preliminares. Por ahora, los datos son proyecciones y el escrutinio oficial aún no ha concluido.