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Xaime Martínez analiza a Feijoo como polemista

El escritor asturiano protagoniza una charla del ciclo por el Tricentenario del Teatro Crítico en el Club LA NUEVA ESPAÑA.

Por Carlos García·viernes, 17 de abril de 2026Actualizado hace 2 min·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Xaime Martínez analiza a Feijoo como polemista · El Diario Joven

El Club LA NUEVA ESPAÑA acoge el miércoles 22 de abril, a las 19.30 horas, una nueva cita del ciclo organizado con motivo del Tricentenario del Teatro Crítico Universal del Padre Feijoo. La charla, titulada «Feijoo, el gran polemista del Siglo XVIII», correrá a cargo del escritor y músico asturiano Xaime Martínez Menéndez, que centrará su intervención en la dimensión más combativa y dialéctica de Benito Jerónimo Feijoo. Presentará el acto Eduardo San José, catedrático de Filología de la Universidad de Oviedo e investigador del Instituto de Estudios Padre Feijoo.

Xaime Martínez nació en Oviedo en 1993 y ha desarrollado una carrera que combina la filología, la literatura y la música. Como poeta, ha publicado los poemarios Fuego cruzado (Hiperión, 2014) e Hibernia (Saltadera, 2017), y su obra ha aparecido en colecciones colectivas como Nacer en otro tiempo (Renacimiento, 2016) y Millennials: nueve poetas (Alba, 2022). Su trayectoria dio un giro relevante con Cuerpos perdidos en las morgues. Una novela de detectives (Ultramarinos, 2018), que le valió el Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández, un galardón que reconoció su exploración de los límites entre la narrativa y la poesía. También ha escrito en asturiano: La fuerza, publicada por Hoja de Lata, fue su primera novela en esa lengua. En el ámbito musical, formó parte del grupo de artfolk La Bande y ha editado trabajo en solitario, entre ellos el libro-disco Ósculos d'agua nel Imperiu asturianu (Araz, 2018).

La elección de Martínez como ponente resulta coherente con el perfil de un ciclo que busca acercar la figura de Feijoo a públicos amplios desde miradas distintas. El escritor y músico ovetense aportará una perspectiva que va más allá de la hagiografía académica para centrarse en algo que define al monje benedictino tanto como su erudición: su voluntad de entrar en conflicto intelectual con las ideas dominantes de su época.

Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764) es considerado uno de los grandes representantes de la Ilustración española. Nacido en Casdemiro, en la provincia de Ourense, en el seno de una familia de hidalgos con afición por las letras, ingresó en la Orden Benedictina a los dieciséis años en el monasterio de San Julián de Samos y renunció al mayorazgo familiar. Su formación continuó en varios centros monásticos hasta que en 1709 se instaló definitivamente en el monasterio de San Vicente de Oviedo, donde ejerció como profesor de Teología y ocupó distintas cátedras en la Universidad de Oviedo entre 1710 y 1739.

Desde ese retiro asturiano, y con escasas salidas —únicamente dos viajes a Madrid en 1726 y 1728 para gestionar la publicación de sus obras—, Feijoo se convirtió en el gran divulgador de las ideas filosóficas y científicas que recorrían Europa. Lo consiguió gracias a las suscripciones que mantenía a numerosas publicaciones nacionales y extranjeras, lo que le permitía estar al tanto de los debates intelectuales del momento. Su obra principal, el Teatro Crítico Universal, cuyo primer volumen vio la luz en 1726, fue un proyecto enciclopédico sin precedentes en la España del XVIII: un intento sistemático de combatir los errores, las supersticiones y los prejuicios arraigados mediante la razón y el método crítico.

Esa voluntad de impugnar ideas establecidas fue también la fuente de sus polémicas más sonadas. Feijoo se enfrentó por escrito a médicos, teólogos y eruditos que cuestionaban sus planteamientos, y su capacidad para responder de manera argumentada y directa le granjeó tanto admiradores como detractores. Según la Real Academia de la Historia, la influencia de Feijoo en la conformación del ensayo moderno en lengua española es difícilmente cuestionable.

En 1739 Feijoo se retiró de la vida pública por motivos de salud y desde entonces se dedicó en exclusiva a la escritura hasta su muerte en Oviedo en 1764. Fue nombrado abad del monasterio de San Vicente en dos periodos: entre 1721 y 1723, y de nuevo entre 1729 y 1737. A pesar de haber pasado décadas entre los muros de un monasterio, su obra irradió hacia el conjunto de la cultura española con una intensidad poco habitual para alguien alejado de los centros de poder político e intelectual de la época.

El ciclo del Tricentenario del Teatro Crítico propone rescatar esa herencia y contextualizarla para el presente. La charla del miércoles en el Club LA NUEVA ESPAÑA es una oportunidad para comprender que la dimensión más viva de Feijoo no fue solo la del erudito enciclopédico, sino también la del pensador dispuesto a defender sus ideas frente a quienes las atacaban, con argumentos, con ironía y con una prosa que todavía hoy resulta notablemente legible.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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