La sidrería El Leonés se ha proclamado ganadora de la XV edición de los Bocados del Cofrade, el certamen de pinchos de Semana Santa más consolidado de Oviedo. El fallo se conoció este martes por la tarde en un acto celebrado en el restaurante La Cubia, donde el jurado —integrado en este caso por el propio público— eligió al establecimiento como merecedor del Capirote de Oro, el galardón más destacado de la competición.
La propuesta ganadora recibe el nombre de 'El cofrade celicioso', un guiño evidente a su condición apta para personas con celiaquía. El pincho parte de una tosta elaborada sin gluten, cocinada a la brasa, sobre la que se dispone un puré de patata morada. Encima, callos de bacalao, una esferificación cítrica y una yema pasteurizada rematan el conjunto, que se termina con un crujiente de patata cristal. El toque diferenciador llega en el emplatado: el pincho se ahúma con incienso y presenta una paleta cromática morada, el color vinculado a la Cuaresma y a la Semana Santa en la tradición española.
El triunfo tiene además un componente narrativo poco habitual en este tipo de certámenes. El Leonés fue precisamente el establecimiento elegido para la inauguración oficial de los Bocados del Cofrade hace unas semanas, lo que convierte su victoria en una suerte de círculo completo: el mismo local que abrió el certamen fue también quien lo cerró con el premio mayor.
Un certamen que pone al público en el centro
Los Bocados del Cofrade son una cita gastronómica ligada a la Semana Santa ovetense que, en esta edición, llega a su decimoquinta convocatoria. A diferencia de otros concursos donde el veredicto recae en paneles de expertos o críticos gastronómicos, este certamen otorga el poder de decisión al público asistente, lo que lo convierte en una competición especialmente abierta y participativa. Los visitantes prueban los pinchos de los locales adheridos y votan por su favorito, un formato que conecta directamente con la dinámica del tapeo popular en Asturias.
La celebración de eventos gastronómicos en torno a la Semana Santa es una práctica extendida en varias ciudades españolas, aunque en Oviedo este certamen ha logrado consolidarse como una actividad propia del calendario festivo local. Asturias cuenta con una tradición sidrera y culinaria reconocida a nivel nacional, y certámenes como este contribuyen a proyectar esa imagen más allá de las fronteras regionales.
La celiaquía, cada vez más presente en la restauración
Que el pincho ganador sea apto para celíacos no es un detalle menor. Según los datos de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), en torno a uno de cada cien españoles padece celiaquía, aunque se estima que una parte significativa de los casos sigue sin diagnosticar. Esta realidad ha impulsado en los últimos años una mayor presencia de opciones sin gluten en la hostelería, si bien la adaptación sigue siendo desigual según el tipo de establecimiento y la localización geográfica.
El hecho de que 'El cofrade celicioso' haya logrado el máximo galardón en una competición donde vota el público refleja que la demanda de opciones inclusivas en gastronomía no solo existe, sino que es valorada de forma activa por los consumidores. La propuesta no renuncia a la técnica culinaria —la esferificación cítrica, el ahumado con incienso o el crujiente de patata cristal son recursos propios de una cocina elaborada— pero los adapta para que sean accesibles a personas con intolerancias.
Oviedo, escenario gastronómico en Semana Santa
La capital asturiana concentra durante la Semana Santa una actividad cultural y religiosa intensa, con procesiones que forman parte del paisaje urbano desde hace siglos. Alrededor de esa tradición han ido surgiendo iniciativas como los Bocados del Cofrade, que aprovechan el aumento de visitantes y el ambiente festivo para poner en valor la oferta gastronómica local.
Esta edición, la decimoquinta, consolida el certamen como una cita madura dentro del calendario ovetense. La participación de establecimientos como El Leonés, con una propuesta técnicamente elaborada y adaptada a necesidades dietéticas específicas, apunta hacia una evolución en la forma en que la hostelería local entiende la competición: ya no se trata solo de hacer el pincho más sabroso, sino también el más creativo, el más inclusivo y el más capaz de contar una historia. En este caso, la historia de una Semana Santa morada, ahumada y apta para todos.