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Hórreos asturianos: la etnóloga que pide no fosilizarlos

María Pía Timón reclama un plan estratégico de salvaguardia para que la reciente declaración ministerial no se quede en papel mojado

Por Redacción El Diario Joven·domingo, 12 de abril de 2026Actualizado hace 10 min·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Hórreos asturianos: la etnóloga que pide no fosilizarlos · El Diario Joven

María Pía Timón, etnóloga cacereña y una de las principales referencias españolas en patrimonio inmaterial, lanza un mensaje directo sobre el futuro de los hórreos y las paneras del noroeste peninsular: sin un plan estratégico de salvaguardia, la reciente declaración del Ministerio de Cultura como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial corre el riesgo de quedarse en un gesto simbólico. Timón, Premio Nacional de Conservación y Restauración de Bienes Culturales en 2021, ha sido una pieza clave en el proceso que desembocó en esa declaración desde su trabajo en el Instituto del Patrimonio Cultural de España.

La especialista lo plantea con claridad: el siguiente paso debería ser la redacción de un plan director que establezca plazos, acciones concretas y programas a medio y largo plazo capaces de garantizar la viabilidad de estas construcciones populares. No basta con el reconocimiento institucional; hace falta una hoja de ruta detallada que implique a todas las partes: administraciones públicas, comunidades locales y asociaciones ciudadanas que llevan años trabajando sobre el terreno.

Ni museos ni decorados: usos vivos y compatibles

Uno de los principios que Timón considera innegociables es evitar la fosilización de los hórreos. En su visión, tratar estas construcciones como piezas de museo al aire libre sería un error de raíz. El patrimonio cultural inmaterial, recuerda, es por definición dinámico: responde a procesos sociales que evolucionan con las comunidades que los sostienen. Convertir los hórreos en meros elementos decorativos del paisaje rural equivaldría a vaciarlos de sentido.

Por eso valora especialmente que en comarcas como la de Pravia se sigan utilizando hórreos para secar productos agrícolas, como la faba asturiana. Esa continuidad funcional demuestra que estas estructuras de madera y piedra no son reliquias, sino infraestructuras que todavía resuelven necesidades reales. Al mismo tiempo, la etnóloga abre la puerta a nuevos usos, siempre que sean compatibles con los valores culturales, paisajísticos y técnicos del hórreo. No se trata de prohibir la adaptación, sino de que cualquier transformación sea rigurosa y respetuosa con lo que el hórreo representa.

Oficios que se apagan: carpinteros, canteros y teitadores

Otro eje fundamental de la propuesta de Timón tiene que ver con la transmisión de conocimientos. Asturias conserva todavía maestros horreros, carpinteros especializados, canteros y teitadores —los artesanos que trabajan las cubiertas vegetales—, pero esos oficios corren peligro de extinción si no se articulan programas formativos. La etnóloga defiende la creación de talleres, cursos y espacios de aprendizaje donde las técnicas tradicionales puedan pasar de una generación a otra.

Esta dimensión educativa no se limita a la formación profesional. Timón insiste en que la sensibilización ciudadana es igual de importante. Si la sociedad no comprende el valor cultural e histórico de los hórreos, difícilmente los defenderá cuando compitan con otros intereses urbanísticos o económicos. Que la gente joven entienda por qué un hórreo no es solo una caseta elevada sobre pilares, sino un compendio de ingeniería popular, organización comunitaria y relación con el territorio, resulta esencial para su supervivencia.

Documentar con rigor y coordinar entre administraciones

Timón también señala la necesidad de un programa de documentación exhaustivo, con un modelo unificado y coherente que se actualice de forma periódica. Saber cuántos hórreos hay, en qué estado se encuentran, quién los mantiene y qué usos tienen es la base sobre la que construir cualquier política de protección seria. Sin datos fiables, las decisiones se toman a ciegas.

A eso se suma la exigencia de coordinación institucional. El hórreo es un bien que atraviesa competencias municipales, autonómicas y estatales, y su gestión requiere que todas esas administraciones hablen el mismo idioma. La etnóloga destaca el papel de entidades como la Asociación del Hórreo Asturiano, que lleva años ejerciendo de puente entre los propietarios, las instituciones y la opinión pública. Esa implicación asociativa, sostiene, es un activo que Asturias debería cuidar y potenciar.

Una declaración que no se parece a la de 1973

Una pregunta inevitable sobrevuela el debate: ¿en qué se diferencia esta declaración de 2026 de la que ya firmó el Gobierno de Franco en 1973, cuando colocó bajo la protección del Estado los hórreos y cabazos de más de un siglo en Asturias y Galicia? Timón responde sin rodeos. Aquella protección se basaba en criterios estéticos y pintorescos: el hórreo se valoraba como algo típico y artístico, una estampa agradable para el visitante. La nueva declaración, en cambio, pone el foco en la comunidad portadora, en la transmisión intergeneracional, en la expresión simbólica y en la identidad colectiva.

La diferencia, según la etnóloga, es abismal. Donde antes se miraba solo la cáscara —la apariencia exterior—, ahora se reconoce lo que hay dentro: la emoción, el sentimiento de pertenencia, la relación de las personas con su territorio. Es un cambio de paradigma que conecta con la forma en que la UNESCO entiende hoy la salvaguardia del patrimonio inmaterial: no como una conservación estática, sino como un proceso vivo que debe adaptarse para sobrevivir.

Con todo, Timón no se queda en la teoría. Su mensaje final es pragmático: sin un plan estratégico que traduzca la declaración en acciones medibles y financiadas, el reconocimiento corre el riesgo de repetir la historia y quedarse en una protección nominal que no frena el deterioro real de centenares de hórreos repartidos por el noroeste español. La pelota, ahora, está en el tejado de las administraciones.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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