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Avilés cobrará por su servicio de préstamo de bicicletas

El Ayuntamiento introducirá una tarifa simbólica para frenar el vandalismo y mejorar la rotación de las bicis disponibles

Por Redacción El Diario Joven·domingo, 12 de abril de 2026Actualizado hace 1 h·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Avilés cobrará por su servicio de préstamo de bicicletas · El Diario Joven

El Ayuntamiento de Avilés prepara cambios en su servicio municipal de préstamo de bicicletas. La principal novedad será la introducción de un coste calificado como "simbólico" para los usuarios, una medida que busca reducir los actos vandálicos que sufre el sistema y, al mismo tiempo, mejorar la disponibilidad de bicicletas en los distintos puntos de recogida de la ciudad asturiana. Los cambios se materializarán a través del nuevo contrato de gestión del servicio.

El sistema de bicicletas compartidas de la localidad ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años. Según los datos facilitados por el consistorio avilesino, durante el pasado ejercicio se contabilizaron más de 16.000 usos del servicio, con una base de más de 400 usuarios registrados. Unas cifras que, para una ciudad de algo más de 75.000 habitantes, reflejan que el préstamo de bicicletas se ha convertido en una alternativa de movilidad cada vez más asentada entre los vecinos.

Una demanda que obliga a repensar el modelo

Desde el Ayuntamiento de Avilés reconocen abiertamente que existe una "importante demanda" del servicio, algo que consideran positivo pero que también genera problemas logísticos que es necesario abordar. La saturación es uno de ellos: en muchas de las estaciones repartidas por la ciudad resulta habitual encontrarse con que no queda ninguna bicicleta disponible, una situación especialmente frecuente en el caso de las unidades eléctricas, que son las más solicitadas por los usuarios.

Esta falta de rotación provoca frustración entre quienes intentan utilizar el servicio y no encuentran bicicletas libres. Al tratarse hasta ahora de un sistema gratuito, no existe ningún incentivo económico que anime a los usuarios a devolver las bicicletas con cierta agilidad, lo que contribuye a que algunas unidades permanezcan fuera de circulación durante períodos prolongados. Introducir una tarifa, aunque sea mínima, podría actuar como mecanismo regulador para fomentar un uso más eficiente.

El vandalismo, un problema persistente

El otro gran desafío al que se enfrenta el servicio es el vandalismo. Las bicicletas públicas de Avilés, como ocurre en numerosos municipios españoles que cuentan con sistemas similares, sufren periódicamente daños intencionados que generan costes de reparación y reducen la flota disponible. El hecho de que el servicio sea completamente gratuito y el registro de usuarios no implique ningún compromiso económico facilita, según el análisis del consistorio, que determinados usuarios no traten las bicicletas con el cuidado adecuado.

La experiencia de otras ciudades españolas respalda esta hipótesis. Sistemas de bicicletas compartidas como el Bicing de Barcelona o el BiciMad de Madrid incorporan tarifas de uso que, además de contribuir a la financiación del servicio, actúan como elemento disuasorio frente al mal uso. La lógica es sencilla: cuando el usuario asume un coste, aunque sea reducido, tiende a valorar más el recurso y a tratarlo con mayor responsabilidad.

Qué cambiará con el nuevo contrato

Los detalles concretos de la tarifa y del nuevo modelo de gestión aún no se han hecho públicos en su totalidad, ya que las modificaciones se articularán a través del próximo contrato de gestión del servicio. Lo que sí ha trascendido es la voluntad municipal de que el coste sea "simbólico", es decir, que no suponga una barrera económica real para los ciudadanos que quieran seguir utilizando las bicicletas como medio de transporte urbano.

Este matiz es relevante porque uno de los riesgos de introducir tarifas en servicios públicos de movilidad es que puedan desincentivar su uso entre los colectivos con menor capacidad adquisitiva, precisamente aquellos para quienes la bicicleta compartida puede resultar más útil como alternativa al transporte privado. Encontrar el equilibrio entre una tarifa lo suficientemente alta como para generar compromiso y lo bastante baja como para no expulsar usuarios será uno de los retos del nuevo modelo.

El servicio de préstamo de bicicletas forma parte de la estrategia de movilidad sostenible que Avilés ha ido desarrollando en los últimos años, en línea con las políticas que impulsan muchos municipios españoles para reducir el uso del coche privado en los desplazamientos urbanos. La apuesta por la bicicleta como medio de transporte cotidiano encaja, además, con los compromisos climáticos asumidos por las administraciones locales en el marco de la Agenda Urbana Española.

Con más de 16.000 usos registrados y una base de usuarios en crecimiento, el reto para Avilés no es ya convencer a sus vecinos de que la bicicleta es una opción viable, sino garantizar que el servicio funcione de forma sostenible a largo plazo. La introducción de una tarifa simbólica aspira a ser un paso en esa dirección, aunque su éxito dependerá de cómo se diseñe el nuevo contrato y de la capacidad del Ayuntamiento para comunicar a los usuarios que pagar una pequeña cantidad puede traducirse en un servicio más fiable, con más bicicletas disponibles y en mejor estado.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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