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Asturias busca a los milicianos desaparecidos en Saibigain

Las asociaciones de memoria histórica intensifican las exhumaciones en el monte vizcaíno donde cayeron unos 120 asturianos en 1937

Por Redacción El Diario Joven·domingo, 12 de abril de 2026·4 min lectura
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La batalla de Saibigain, librada entre el 6 y el 15 de abril de 1937 en las inmediaciones de Urquiola (Vizcaya), dejó un rastro de muerte que casi nueve décadas después sigue sin cerrarse del todo. En aquel combate entre fuerzas republicanas y el ejército sublevado de Franco murieron alrededor de 250 combatientes del bando republicano. La mitad eran asturianos, y de ellos unos 120 continúan desaparecidos. Recuperar sus restos y devolver su identidad a esos hombres es el objetivo de un esfuerzo coordinado entre asociaciones de memoria histórica, el Gobierno del Principado de Asturias y la Universidad de Oviedo.

La Asociación de Memoria Histórica Saibigain 1937 lleva años impulsando campañas de exhumación en ese monte vizcaíno, conocido por su terrible pasado. Hasta la fecha se han abierto cuatro zonas de excavación y hay una quinta ya localizada. Sin embargo, la tarea es extremadamente compleja. El suelo del lugar presenta una elevada acidez que deteriora los restos óseos, lo que obliga a recurrir a detectoristas de metales como método principal de búsqueda. Cuando se localiza un objeto metálico —un plato, una hebilla, cualquier resto de equipo— se presume la presencia de un cuerpo. Con esta técnica se ha conseguido identificar hasta ahora a cinco individuos, un avance modesto pero significativo.

Un listado de 55 nombres y una búsqueda de familiares

Existe un registro depurado con 55 nombres de milicianos asturianos desaparecidos en Saibigain. La asociación trabaja ahora en localizar a sus descendientes para obtener muestras de ADN que permitan cotejarlas con los restos que vayan apareciendo. De esos 55, algunos podrían no estar en el monte: se sospecha que varios fueron trasladados heridos a un hospital de Amorebieta y acabaron sus días allí, por lo que sus cuerpos podrían hallarse en una fosa común del cementerio de esa localidad. También hay indicios de que otros asturianos podrían estar enterrados en fosas comunes de Baracaldo, Andoain y Hernani, aunque ninguno ha sido identificado todavía.

Los milicianos pertenecían a dos batallones: el Batallón de Infantería 208 Víctor, integrado por miembros de la CNT, y el Batallón de Infantería 225 Lenin, de las Juventudes Socialistas Unificadas. Procedían de localidades como Gijón, Siero, Ponga, Carreño, Piloña, Oviedo, Sariego, Mieres, Ribadesella, Cangas del Narcea y Lena. Eran jornaleros, carpinteros, herreros, chóferes, albañiles, vidrieros y mineros: trabajadores que dejaron sus oficios para combatir en una guerra que les arrebató la vida y, durante décadas, también la memoria.

La investigadora que busca a su abuelo y a todos sus compañeros

Gran parte de la información disponible hoy sobre estos desaparecidos se debe al trabajo de Mar Gallego, nieta de José Gallego González, uno de los milicianos que nunca regresó de Saibigain. Gallego ha dedicado años a depurar los listados oficiales del Instituto Gogora, el organismo del Gobierno vasco dedicado a la memoria, la convivencia y los derechos humanos. Para ello ha consultado archivos históricos, libros de registro y actas de defunción, cruzando datos con una paciencia que quienes la conocen califican de infinita.

Según explica Íñigo Camino, colaborador de la Asociación Saibigain 1937, Mar Gallego trabaja ahora junto a la Dirección de Memoria Democrática del Gobierno de Asturias y un equipo de historiadores de la Universidad de Oviedo. Esta colaboración institucional y académica ha permitido avanzar en la identificación y ha dado solidez documental a una búsqueda que durante mucho tiempo dependió casi exclusivamente del empeño de familiares y voluntarios.

Un homenaje y una tarea que continúa

Este domingo 12 de abril de 2026, coincidiendo con el aniversario de la batalla, la Asociación Saibigain 1937 organizó un acto de homenaje a los asturianos y vascos caídos en aquel enclave. Al evento acudió una representación del Gobierno del Principado de Asturias, lo que subraya el respaldo institucional que la causa ha ido ganando en los últimos años. En el acto se leyeron los 55 nombres del listado de desaparecidos asturianos, desde Miguel Álvarez Porceruelo hasta Manuel Torre Vaquero, pasando por figuras como Severino Díaz González, Fulgencio Infiesta García o Marcelino Ordiales Villa.

La historia que conecta a Asturias con Saibigain tiene raíces en los pactos de guerra. En 1937, una expedición de gudaris vascos viajó primero a Asturias para combatir en la zona del Nalón. Más tarde, en virtud de un acuerdo entre el Gobierno de la República y el de Euskadi, fueron los milicianos asturianos quienes se desplazaron al País Vasco. Muchos de ellos encontraron la muerte en aquel monte que algunos investigadores han llegado a denominar el "monte de la sangre".

La búsqueda continúa con la metodología de siempre: detectoristas rastreando el terreno ácido, historiadores cruzando archivos y familias cediendo su ADN con la esperanza de que la ciencia consiga lo que el tiempo ha dificultado. La asociación y las instituciones asturianas y vascas saben que cada fosa abierta, cada resto identificado, supone un paso más hacia la reparación de una deuda histórica con aquellos trabajadores que partieron de concejos asturianos hacia un monte vizcaíno del que nunca volvieron.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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