El petróleo y el gas natural han registrado este lunes sus mayores subidas en semanas después de que Donald Trump anunciara un nuevo bloqueo del paso de buques por el estrecho de Ormuz, tras el fracaso de las conversaciones de paz entre Washington y Teherán celebradas el fin de semana en Islamabad. El barril de brent, referencia europea, avanza un 8% y se sitúa en torno a los 102 dólares, mientras que el WTI estadounidense sube un 7,2% hasta los 103,5 dólares. El gas natural en Europa, medido por el contrato TTF, supera los 47 euros el megavatio hora, con una subida superior al 8%.
El bloqueo, que entró en vigor este lunes a las 16 horas (horario peninsular), impide el paso de embarcaciones con destino a Irán. No es, sin embargo, una situación nueva: el estrecho lleva prácticamente cerrado desde que comenzaron los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán hace aproximadamente mes y medio, lo que ya ha afectado a cerca del 20% del flujo mundial de crudo y gas natural licuado. Desde entonces, el petróleo acumula una revalorización del 40% y el gas europeo ha subido alrededor de un 50%.
El conflicto, que ya acumula siete semanas, ha vuelto a escalar justo cuando los mercados habían empezado a descontar una posible negociación. Alex Everett, director de inversiones de Aberdeen Investments, explica que los inversores venían operando en un escenario de riesgo moderado, asumiendo que ninguna de las dos partes buscaba una escalada mayor. El nuevo anuncio de Trump rompe esa calma relativa y vuelve a poner sobre la mesa los escenarios más extremos.
Los analistas de UBS advierten de que, sin señales de desescalada ni perspectivas de reapertura del estrecho a corto plazo, el precio del petróleo podría continuar subiendo durante este mes, con proyecciones que apuntan a los 150 dólares por barril en un escenario de conflicto prolongado. Goldman Sachs va más lejos y alerta de que el brent podría superar el máximo histórico registrado en 2008, cuando rozó los 140 dólares, si los flujos a través del estrecho siguen prácticamente paralizados.
China entra en la ecuación como un factor de riesgo adicional. Irán ha seguido exportando crudo hacia el gigante asiático a través del golfo Pérsico, aunque los flujos han ido reduciéndose. El exembajador de Estados Unidos en Arabia Saudí, Michael Ratney, planteó públicamente la pregunta que muchos analistas se hacen: si el ejército estadounidense bloquea los barcos que transportan crudo iraní, ¿qué consecuencias tendrá eso sobre las relaciones entre Washington y Pekín?
Por si el cuadro no fuera suficientemente complicado, Teherán podría responder endureciendo su propio bloqueo. Arne Lohmann Rasmussen, analista jefe de Global Risk Management, señala que esto intensificaría la competencia entre Asia y Europa por el gas natural licuado procedente del golfo Pérsico, lo que empujaría aún más los precios al alza. Jorge Montepeque, director general de Onyx Capital Group, es aún más directo: afirma que el barril debería cotizar ya entre 140 y 150 dólares y que la situación actual tiene el potencial de transformar un conflicto regional en uno de escala global.
En este contexto, el propio Trump reconoció el domingo que los precios del petróleo y la gasolina podrían mantenerse elevados hasta las elecciones de mitad de mandato de noviembre, una declaración inusual que anticipa que Washington no espera una resolución rápida. Neil Beveridge, director de investigación de Sanford C. Bernstein, resume la situación con claridad: lo único que devolverá los precios a niveles anteriores es la reapertura del estrecho, y la liberación de reservas estratégicas es, en su opinión, insignificante frente a una interrupción de 20 millones de barriles diarios.