Jean Todt, exdirector de Ferrari y expresidente de la FIA, ha admitido abiertamente algo que el mundo de la Fórmula 1 sospechaba desde hace veinte años: Michael Schumacher se paró a propósito en la curva Rascasse durante la clasificación del Gran Premio de Mónaco 2006 para impedir que Fernando Alonso completara su vuelta rápida y se hiciera con la pole. La confesión llegó en el High Performance Podcast, uno de los espacios de referencia en el mundo del deporte de élite.
Todt fue directo al grano: "Michael era un chico excelente, pero pagó muy caro cada vez que perdió el control. Le costó también el campeonato, como cuando se paró a propósito en Montecarlo con Alonso". Dos décadas después de los hechos, el veterano directivo francés confirma lo que los datos y las imágenes de aquella tarde en el Principado ya sugerían con fuerza.
El incidente tuvo consecuencias inmediatas. Los comisarios de la FIA sancionaron a Schumacher enviándole al fondo de la parrilla de salida. Alonso, que había perdido su vuelta de clasificación por culpa de la maniobra, terminó ganando la carrera en las calles más exigentes del calendario. Un resultado que, visto en retrospectiva y con esta confesión sobre la mesa, adquiere aún más valor.
Todt también añadió un matiz revelador sobre la habilidad del alemán para moverse en los límites del reglamento: "No sabía cómo hacer trampas. Las hizo dos veces que yo conociese, pero las hacía mal. Sería muy fácil hacerlas muchas veces, pero se equivocaba si lo intentaba". Una descripción que dibuja a un Schumacher que, a pesar de su dominio aplastante entre 2000 y 2004, no era especialmente hábil cuando intentaba cruzar la línea.
Aquel 2006 fue el escenario de una de las rivalidades más intensas de la historia de la Fórmula 1. Alonso, bicampeón defensor con Renault, y Schumacher, con Ferrari, se batieron durante toda la temporada. El incidente de Mónaco fue su momento más turbio, pero no el único. La rotura de motor del alemán en Suzuka, que prácticamente cerró el campeonato a favor del asturiano, y su posterior retirada temporal marcaron el final de una era.
Alonso, por su parte, ya había dejado claro en declaraciones recientes su visión del rival alemán: "Michael era muy frío, siempre te intentaba intimidar". Una descripción que encaja perfectamente con lo que Todt acaba de certificar. El asturiano rompió uno de los dominios más absolutos que ha conocido este deporte, y lo hizo aguantando la presión de un campeón dispuesto a todo para no perder su corona.