Los mercados financieros atraviesan un momento de transición marcado por la incertidumbre geopolítica, la irrupción de la inteligencia artificial en nuevos ámbitos y el rearme acelerado de Europa. En este contexto, Carlos de Andrés, de WisdomTree, ha compartido su visión sobre las principales temáticas de inversión que considera más relevantes de cara a los próximos años, desde la defensa continental hasta la llamada IA física, pasando por el debate eterno entre indexación pasiva y ETFs temáticos.
El BCE y los tipos: ¿subirán o no?
Uno de los interrogantes más inmediatos para los inversores europeos gira en torno a la política monetaria del Banco Central Europeo. Según la herramienta ECB Watch, la probabilidad de que los tipos se mantengan estables en la reunión de abril ronda el 79%, mientras que el 21% restante anticipa una subida de 25 puntos básicos. Esa probabilidad de alza escala hasta casi el 64% de cara a junio. La razón detrás de estas expectativas es clara: los mercados temen un repunte inflacionario derivado del conflicto en Irán y su impacto sobre los precios energéticos.
De Andrés advierte que una subida de tipos no resolvería un shock de precios de la energía, sino que únicamente frenaría una economía europea que ya crece con dificultad. El propio BCE ha reconocido en análisis recientes que persisten los desafíos para el crecimiento en la zona euro. Si el conflicto se desescala y el Estrecho de Ormuz permanece abierto, la presión inflacionaria podría disiparse y las bolsas europeas volverían a cotizar sus fundamentales, que han mejorado en los últimos trimestres.
La defensa europea, con más recorrido que la americana
Otro gran tema es el sector defensa. Tras décadas de inversión insuficiente, las empresas europeas del sector han protagonizado una remontada significativa frente a sus homólogas estadounidenses. A pesar de las subidas recientes, su valoración sigue siendo considerablemente inferior a la de las compañías de defensa de EE. UU., lo que sugiere que el margen de apreciación relativa todavía es amplio.
Desde WisdomTree han mantenido contacto directo con algunas de las empresas en el epicentro de este ciclo. El consejero delegado del astillero italiano Fincantieri ha hablado de una cartera de pedidos superior a 60.000 millones de euros, con visibilidad de trabajo para la próxima década. Por su parte, el director financiero de la española Indra ha proyectado que su cartera de pedidos en defensa alcanzará los 10.000 millones de euros en 2026, impulsada por soluciones de inteligencia artificial aplicada al campo de batalla como IndraMind. Submarinos, aviones de combate y buques de guerra se construyen en ciclos de años, lo que da una visibilidad de ingresos inusual en otros sectores industriales.
IA física: el próximo gran salto
Más allá del debate sobre si la euforia por la inteligencia artificial ha tocado techo, De Andrés introduce un concepto que está ganando tracción entre los inversores especializados: la IA física. Hasta ahora, la interacción con la IA ha sido fundamentalmente digital, a través de aplicaciones conectadas a centros de datos remotos. Pero hay entornos donde esa dependencia de la conectividad resulta inviable o directamente peligrosa, como en la conducción autónoma.
La IA física dota a dispositivos como coches, drones, robots industriales y humanoides de la capacidad de percibir su entorno, procesar información en tiempo real y actuar de forma autónoma. Jensen Huang, CEO de Nvidia, afirmó recientemente que el momento "ChatGPT" de la IA física ya ha llegado, una declaración que en su caso equivale a un anuncio de producto más que a una opinión de mercado. Los drones ya operan en logística y agricultura de precisión, los robots humanoides empiezan a poblar líneas de fabricación y los vehículos autónomos avanzan en fiabilidad. La computación cuántica, aunque más incipiente, también aparece en el radar como una temática con potencial disruptivo a medio plazo.
¿ETFs temáticos o indexación pasiva?
El debate sobre si tiene sentido invertir en ETFs temáticos frente a simplemente replicar índices amplios como el S&P 500 es recurrente. La posición de WisdomTree es que el solapamiento entre sus estrategias temáticas y los grandes índices es relativamente bajo, precisamente porque universos como la ciberseguridad, la defensa o la energía nuclear incluyen compañías que no tienen un peso relevante en los índices tradicionales.
En cuanto al sector del software, golpeado por el llamado "SaaS-mageddon", con caídas de entre el 30% y el 50% en muchos valores, la gestora considera que el castigo ha sido indiscriminado. No todas las compañías de software son igualmente vulnerables a la disrupción de la IA: las que logren integrar la inteligencia artificial en su propuesta de valor y resolver problemas reales de negocio tienen posibilidades de prosperar. La ciberseguridad, de hecho, se beneficia directamente del avance de la IA, que amplía la superficie de ataque y eleva la demanda de protección. Para quienes buscan exposición a estas temáticas con menor riesgo idiosincrático, los ETFs con rebalanceo periódico permiten que la estrategia evolucione al mismo ritmo que la tecnología subyacente.