Tubacex, la multinacional vasca especializada en tubos sin costura, ha informado sobre la aplicación de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) para hacer frente a la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio y la paralización de pedidos de empresas extractoras de gas y petróleo.
La empresa ha citado a los representantes de los 600 trabajadores de sus plantas en Llodio (Tubacex Tubos Inoxidables) y Amurrio (Aceralava) para detallar cuántos empleados se verán afectados y la duración prevista del ERTE, sin que esos datos se hayan hecho públicos aún.
Este movimiento se produce en un contexto de crisis geopolítica que ha provocado un parón en las inversiones de la industria petrolera, especialmente por el bloqueo de cuatro meses en el estrecho de Ormuz. Esta situación ha afectado la cadena logística de Tubacex, sobre todo en su planta de Abu Dabi, gestionada mediante la filial TBX Nexxia y en asociación con el fondo soberano Mubadala Investment Company.
Según el consejero delegado, Josu Imaz, la filial cuenta con stock suficiente para operar hasta finales de año, pero advierte que tendrán que detener la producción si no se restablece con normalidad el suministro marítimo. Por ello, la compañía busca rutas logísticas alternativas para mitigar el impacto de las restricciones en esa zona estratégica.
Aunque Tubacex mantiene una cartera de pedidos valorada en 1.202 millones de euros, su negocio más ligado al petróleo está sufriendo una desaceleración. En la última junta de accionistas, el presidente Manuel Moreu enfatizó la apuesta de la empresa por diversificarse hacia sectores como el aeroespacial, nuclear, defensa y transición energética, para compensar la caída en el sector tradicional.
La situación geopolítica adversa ya se reflejó en los resultados del primer trimestre, con un beneficio neto de 1,3 millones de euros, un 84 % inferior al mismo periodo del año anterior. Esta disminución ilustra el impacto directo de la crisis en la capacidad productiva y comercial de Tubacex.
El ERTE pretende ser una medida temporal para adaptar la actividad de las plantas a un contexto de mercado incierto, afectado por factores externos que van más allá del control de la empresa. De momento, la compañía no ha precisado el número exacto de trabajadores afectados ni los plazos estimados para esta regulación.
La situación en el estrecho de Ormuz y la guerra en Irán siguen condicionando la actividad de numerosas compañías vinculadas al sector energético y vinculadas a la cadena de suministro global. Tubacex, con una fuerte presencia en la industria petrolera, se sitúa en medio de este tablero complejo, intentando mitigar riesgos y diversificar su negocio para asegurar estabilidad a medio y largo plazo.
Este caso refleja la vulnerabilidad de las industrias dependientes de recursos y rutas estratégicas, evidenciando la necesidad de adaptarse a un contexto global con incertidumbres geopolíticas cada vez más frecuentes.
Para más información, puede consultarse la nota oficial de Tubacex y análisis económicos sobre el impacto del conflicto en Oriente Medio en expansión.com, así como el seguimiento de la crisis en estrecho de Ormuz por elpais.com.