La inversión en el sector logístico en España mantiene un dinamismo sobresaliente que apunta a superar los 1.500 millones de euros en 2026, lo que representa un aumento del 25% respecto al año anterior. Este crecimiento sitúa al mercado cerca de niveles récord, aunque sin alcanzar los más de 2.000 millones de 2021, impulsados entonces por la compra de Montepino por Bankinter.
Pese a las tensiones geopolíticas, el incremento de costes financieros y el encarecimiento de materias primas, el mercado logístico español sigue atrayendo capital nacional e internacional gracias a su estabilidad y al sólido desempeño operativo de sus activos. El país se posiciona como un refugio dentro del contexto europeo para la inversión en logística.
Principales operaciones han destacado en la primera mitad del año, como la compra de trece activos logísticos por 181 millones realizada por AustralianSuper, el mayor fondo de pensiones australiano, junto a Oxford Properties, la rama inmobiliaria del fondo canadiense Omers. Esta adquisición, gestionada por M7 Real Estate, incluye mayoritariamente propiedades ubicadas en Madrid y una en Barcelona, consolidando la presencia de capital extranjero en el mercado español.
Otra transacción relevante es la entrada de CapitaLand Ascendas, firma con sede en Singapur, que compró seis activos logísticos en Madrid y Barcelona a Blackstone por 124 millones de euros. Además, otras compañías como El Corte Inglés y Nuveen han realizado adquisiciones de menor tamaño pero significativas, demostrando la diversificación de inversores interesados en logística.
Demanda y rentas en alza
El crecimiento del interés inversor responde a varios factores, entre ellos la fuerte demanda de plataformas logísticas modernas, la ubicación estratégica de España y un mercado laboral competitivo. Según Pere Morcillo, director de Industrial y Logística en Cushman & Wakefield, la demanda por naves de última generación sigue alta, mientras que la escasez de activos de calidad empuja al alza las rentas prime, que ya repuntan un 7% en Madrid (7,25 euros/m²/mes) y un 5% en Barcelona (9,15 euros/m²/mes).
Además, el 62% de las operaciones que superan los 5.000 m² corresponden a activos con clasificación A, señal de que los inversores buscan instalaciones eficientes, sostenibles y adaptadas a las cadenas de suministro modernas.
Contratación récord y perspectivas para 2027
La contratación logística ha superado el millón de metros cuadrados en la primera mitad de 2026, un 80% más que en el mismo periodo de 2025. Madrid y la zona centro concentran más de 600.000 m² contratados, con un crecimiento del 123% en el segundo trimestre. Barcelona también registra un notable impulso, con una absorción de 480.000 m² durante el semestre, un 90% más que el año anterior.
La disponibilidad de espacios logísticos ha caído al 9%, reforzando la fortaleza del mercado. Este contexto, unido a un equilibrio más sólido entre compradores y vendedores y operaciones de mayor escala, da pie a que las previsiones anticipen niveles de inversión aún mayores para 2027 y 2028, siempre que se mantengan condiciones macroeconómicas favorables.
Fondos de pensiones y diversificación de inversores
El protagonismo creciente de los fondos de pensiones internacionales, como AustralianSuper, Oxford Properties o CapitaLand, refleja el apetito por activos logísticos en mercados europeos bien situados y con perspectivas de rentabilidad sostenida. La liquidez en el sector permite que inversores con perfiles tanto conservadores (core) como más arriesgados (value added) participen activamente, buscando beneficios estables y a largo plazo.
En conjunto, el mercado logístico español se consolida como un sector atractivo que combina rentabilidad creciente y demanda sólida, en un momento de transición para la economía global con incertidumbres pero también con oportunidades en la cadena de suministro.
Para seguir las últimas tendencias y análisis en el sector logístico y la inversión inmobiliaria, se recomienda consultar fuentes especializadas como Cushman & Wakefield o Expansión.
Este auge también tiene implicaciones para el mercado de empleo y desarrollo de infraestructuras, lo que posiciona a España como nodo clave en la logística europea y global.