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Trump amenaza con bloquear Ormuz y el petróleo apunta a 100 dólares

La ruptura de negociaciones entre Washington y Teherán sacude los mercados y reaviva el fantasma de la inflación en plena guerra

Por Redacción El Diario Joven·domingo, 12 de abril de 2026Actualizado hace 1 h·4 min lectura
Ilustración: Trump amenaza con bloquear Ormuz y el petróleo apunta a 100 · El Diario Joven

Donald Trump ha anunciado a través de sus redes sociales que bloqueará todos los buques que intenten cruzar el estrecho de Ormuz, el corredor marítimo más importante del mundo para el tránsito de petróleo. La amenaza llega apenas horas después de que las negociaciones entre Washington y Teherán se dieran por interrumpidas sin ningún tipo de acuerdo. El movimiento pone de nuevo en jaque a los mercados energéticos y devuelve la incertidumbre a unos inversores que empezaban a respirar tras semanas de volatilidad extrema.

El anuncio del presidente estadounidense desmonta la frágil calma que se había instalado en los mercados durante la última semana. El brent, la referencia para Europa, había caído un 12,7% en los cinco días previos —su mayor retroceso desde agosto de 2022—, lo que permitió a las principales Bolsas recuperar parte del terreno perdido desde el inicio de la crisis. Sin embargo, la barrera de los 100 dólares por barril vuelve ahora a estar en el punto de mira, y con ella se esfuma gran parte del optimismo inversor. El Ibex 35 cerró el viernes apenas un 1,5% por debajo de los niveles previos al conflicto, mientras que el S&P 500 estadounidense recortaba esa distancia al entorno del 1%.

Ormuz, la llave del suministro mundial

El estrecho de Ormuz es una franja de apenas 33 kilómetros de ancho entre Irán y Omán por la que transita aproximadamente un tercio del petróleo que se comercializa por vía marítima en el mundo. Hasta ahora, y a pesar de las hostilidades, Irán había permitido el paso de embarcaciones a cambio del cobro de peajes sustanciales, una práctica que le servía para engrosar sus ingresos y facilitar el suministro a países aliados como China. La eventual paralización de ese tráfico tendría consecuencias inmediatas no solo para el crudo, sino también para el gas natural y, por extensión, para la inflación global.

En las últimas seis semanas, los inversores han comprobado una dinámica clara: Bolsas, deuda y divisas se mueven al compás del petróleo. Cada escalada del precio del barril ha ido acompañada de caídas en renta variable y bonos; cada respiro del crudo ha devuelto algo de oxígeno a los mercados. Si la amenaza de Trump se materializa, lo previsible es un lunes de ajustes bruscos en todos los activos de riesgo.

La inflación vuelve a primera línea

Los efectos económicos de la crisis ya se dejan notar. En marzo, primer mes completo del conflicto, la inflación interanual en Estados Unidos repuntó hasta el 3,3%, su cota más alta en dos años, según los datos oficiales. Aunque la inflación subyacente —que excluye alimentos frescos y energía— avanzó solo un 0,2%, por debajo de las previsiones, el encarecimiento de los combustibles está empezando a erosionar la confianza de los consumidores norteamericanos.

Los analistas de Macroyield advierten de que "los estadounidenses son muy sensibles al alza de los precios y la popularidad de Trump se está resintiendo". Con las elecciones de mitad de mandato en el horizonte, el republicano afronta un desafío político mayúsculo: él mismo utilizó la inflación como arma arrojadiza contra Joe Biden, y ahora es su administración la que debe gestionar las consecuencias del encarecimiento energético. Incluso dentro del núcleo duro del movimiento MAGA comienzan a detectarse señales de distanciamiento, según esos mismos expertos.

El escenario más temido por los gestores de fondos es que una inflación persistente acabe obligando a los hogares a recortar sus gastos y a las empresas a congelar inversiones. Una espiral así derivaría en menor crecimiento, peores resultados empresariales y, en última instancia, en un castigo prolongado para las Bolsas. Antes de la amenaza sobre Ormuz, muchos analistas confiaban en que una moderación gradual del crudo permitiría repetir lo ocurrido hace un año, cuando la tregua comercial impulsada por el propio Trump llevó a la renta variable global a recuperar todo lo perdido tras los aranceles recíprocos del 2 de abril.

El papel de la Reserva Federal y la deuda

Hasta ahora, parte del consenso del mercado daba por hecho que la Reserva Federal no tendría necesidad de tocar los tipos de interés. James Knightley, economista jefe internacional de ING, señalaba recientemente que existe "mucha más confianza en que la inflación será transitoria en esta ocasión", dada la menor presión de la demanda y la limitada capacidad de las empresas para trasladar costes al consumidor final en comparación con 2022.

Sin embargo, un repunte sostenido del crudo podría cambiar por completo ese cálculo. La deuda pública, uno de los termómetros más vigilados tanto por inversores como por gobiernos, volvería a situarse en el centro de la tormenta. Cuando las expectativas de inflación suben, los compradores de bonos exigen rentabilidades más elevadas para compensar la pérdida de poder adquisitivo. Ese movimiento encarece la financiación de los Estados, presiona unas cuentas públicas ya debilitadas y, dado que los bonos a diez años sirven de referencia para fijar el precio de hipotecas, préstamos personales y deuda corporativa, acaba repercutiendo directamente en hogares y empresas.

El único activo que podría beneficiarse del aumento de las tensiones en Oriente Próximo es el dólar. La divisa estadounidense, que había perdido parte de su condición de refugio durante el último año, experimentó una ligera recuperación en marzo. Dado que la energía se negocia en dólares, el encarecimiento del crudo ha alejado al billete verde de los mínimos cercanos a 1,20 unidades por euro que tocó en enero, cuando Trump llegó a mencionar la posibilidad de una intervención en Groenlandia. Los analistas de ING consideran que, mientras persista la incertidumbre en el estrecho, el nerviosismo inversor seguirá apuntalando al dólar.

Semana decisiva para los mercados

Los gestores piden cautela y recomiendan no tomar decisiones precipitadas basadas en titulares. A pesar de la escalada retórica, desde Macroyield subrayan que los incentivos para que Washington acabe alcanzando algún tipo de entendimiento con Teherán siguen siendo elevados. No obstante, la experiencia de las últimas semanas muestra que cada nuevo anuncio de Trump provoca reajustes reales en los mercados, y que la credibilidad de sus amenazas se mide en tiempo real a través del precio del petróleo, los índices bursátiles y las rentabilidades de los bonos.

Con la energía como variable decisiva, la semana que ahora comienza se perfila como una prueba de resistencia. En un contexto donde la geopolítica marca el paso de la economía global, los inversores buscan certezas que, por ahora, nadie está en condiciones de ofrecer.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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