En vivo
DeportesVarane regresa a Valdebebas y firma autógrafos a los aficionados del Real MadridDeportesMarc Cucurella se despide del Chelsea tras cuatro temporadas en LondresDeportesLeBron James desafía al tiempo con un entrenamiento imparable a los 42 añosDeportesZinedine Zidane regresa para dirigir a la selección francesaDeportesDumfries llega a Madrid para unirse al Real Madrid esta temporadaEmpresasArval duplica su flota al comprar Athlon y suma 2,3 millones de vehículosEmpresasAuto+: seis años buscando impulsar la moto eléctrica en EspañaEmpresasPedro Sánchez y su gestión: entre derechos y críticas por corrupciónEmpresasPor qué el trabajo debe ser una contribución, no solo una obligaciónEmpresasBankinter vincula bienestar y productividad con programas innovadoresDeportesVarane regresa a Valdebebas y firma autógrafos a los aficionados del Real MadridDeportesMarc Cucurella se despide del Chelsea tras cuatro temporadas en LondresDeportesLeBron James desafía al tiempo con un entrenamiento imparable a los 42 añosDeportesZinedine Zidane regresa para dirigir a la selección francesaDeportesDumfries llega a Madrid para unirse al Real Madrid esta temporadaEmpresasArval duplica su flota al comprar Athlon y suma 2,3 millones de vehículosEmpresasAuto+: seis años buscando impulsar la moto eléctrica en EspañaEmpresasPedro Sánchez y su gestión: entre derechos y críticas por corrupciónEmpresasPor qué el trabajo debe ser una contribución, no solo una obligaciónEmpresasBankinter vincula bienestar y productividad con programas innovadores
Buscar

Por qué el trabajo debe ser una contribución, no solo una obligación

Directivos y empresas encuentran en el sentido del trabajo una clave para motivar y conectar con sus equipos

Por Redacción El Diario Joven·lunes, 3 de agosto de 2026·4 min lectura·4 vistas
Ilustración: Por qué el trabajo debe ser una contribución, no solo una ob · El Diario Joven

Durante décadas, el trabajo ha sido fundamentalmente considerado un medio para obtener ingresos, avanzar en la carrera profesional o alcanzar una posición. Pero en las sociedades modernas, especialmente para quienes ocupan cargos de alta responsabilidad, esta percepción resulta limitada y cada vez más insatisfactoria.

Para muchos directivos, llega un momento en el que el trabajo deja de ser solo un instrumento y se convierte en una cuestión sobre el sentido y propósito personal: ¿qué significado tiene lo que hago cada día? ¿Qué me impulsa a levantarme cada mañana? Esta transformación marca el paso del logro personal al significado profundo del trabajo.

Viktor Frankl, psiquiatra y filósofo reconocido, defendía que el trabajo puede otorgar sentido a la vida siempre que se viva como una contribución, no como un mero cumplimiento de tareas o una rutina. Esta idea cobra especial relevancia en el mundo empresarial, donde el reto es superar la visión funcional del trabajo para reconocer su aspecto vocacional.

Los trabajos que se limitan a descripciones funcionales, objetivos y resultados dejan de incorporar esa dimensión humana esencial. La vocación implica ser consciente de que la actividad laboral tiene un valor que trasciende al propio individuo y contribuye al bienestar de otros.

Ejemplos claros son Yvon Chouinard, fundador de Patagonia, quien ha desarrollado una empresa con un propósito que va más allá de la venta de ropa: proteger el planeta. Así, cada decisión y producto llevan un sentido mayor ligado a un compromiso ecológico.

De forma similar, Muhammad Yunus, creador del Grameen Bank y Premio Nobel de la Paz, revolucionó el sistema financiero mediante las microfinanzas, colocando el dinero al servicio del desarrollo humano y la dignidad de millones de personas. Su trabajo transformó no solo una entidad financiera sino el significado del dinero como herramienta de progreso social.

Estos casos reflejan una tendencia creciente en la alta dirección a entender el trabajo como una forma de aportar valor a la sociedad, funcionando como una fuente de significado vital.

Sin embargo, el principal problema no es la ausencia de sentido en el trabajo, sino que en muchas organizaciones dicho sentido se diluye por la presión de resultados a corto plazo, la burocracia excesiva o culturas donde el propósito corporativo es solo discurso formal y no realidad vivida. Esta desconexión produce un desgaste profesional profundo, que va más allá del cansancio físico y desemboca en la sensación de inutilidad y falta de impacto real.

Esta pérdida de sentido laboral genera impactos negativos en las organizaciones, como la desmotivación, el cinismo, alta rotación o fuga de talento. La cuestión clave no es motivar más, sino hacer que el trabajo sea verdaderamente significativo. Y este desafío recae en buena medida sobre los líderes.

Un enfoque novedoso en el management es entender que el directivo no solo gestiona recursos o toma decisiones, sino que también construye significado. Cada interacción, conversación y reconocimiento puede fortalecer o debilitar la percepción del valor del trabajo en sus equipos. Como dijo Napoleón, el líder es un "negociador de esperanzas".

Jesús Ponce, vicepresidente senior de Novartis Internacional, aporta una reflexión clave en el pódcast "El líder ante el espejo": los días más satisfactorios en el trabajo son aquellos en los que se comparte proyecto, visión y contacto humano. Esto muestra que el sentido del trabajo se construye en la interacción diaria y no se impone desde arriba.

El líder actúa como un intérprete de sentido, ayudando a que las personas entiendan por qué su labor es importante y cómo contribuye a un impacto mayor más allá de las tareas inmediatas.

En los últimos años, ha crecido la discusión sobre el propósito empresarial. Sin embargo, la diferencia entre organizaciones que realmente generan sentido y las que solo lo proclaman está en la coherencia real. Iniciativas como las empresas B Corp destacan no solo por la certificación, sino por un compromiso auténtico con el impacto social y medioambiental.

Finalmente, todo directivo debería plantearse si el trabajo que lidera aporta un sentido que enriquece la vida de sus colaboradores. Es una pregunta compleja pero fundamental, pues según Frankl, los humanos buscan sentido por encima del placer o el poder. Y dado que el trabajo ocupa buena parte de nuestra existencia, no puede quedar al margen de esa búsqueda.

El éxito de un líder no solo radica en lo que construye, sino en el significado que deja en el camino compartido con su equipo. Esta perspectiva invita a repensar el trabajo, no como obligación, sino como una contribución con propósito real.

Para profundizar en estas ideas, puede consultarse el pódcast "El líder ante el espejo" de Antonio Núñez y la obra de Viktor Frankl sobre logoterapia en fuentes acreditadas. También la experiencia del movimiento B Corp está bien documentada en su sitio oficial.

Compartir:XFacebookWhatsAppEmail

Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

También te puede interesar