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Tiroteo en la cena de Trump con los corresponsales

El agresor, un programador de California, envió un manifiesto antiTrump minutos antes del ataque al hotel Hilton de Washington.

Por Carlos García·domingo, 26 de abril de 2026Actualizado hace 11 min·4 min lectura·3 vistas
Ilustración: Tiroteo en la cena de Trump con los corresponsales · El Diario Joven

Donald Trump fue evacuado sin heridas del hotel Hilton de Washington la noche del sábado después de que un hombre armado irrumpiera a tiros en el vestíbulo del edificio donde se celebraba la cena anual de gala con los corresponsales de la Casa Blanca. El Servicio Secreto redujo y detuvo al agresor tras escucharse cinco disparos, que provocaron el caos entre los cerca de 2.000 invitados al evento. Junto al presidente, también fueron desalojados la primera dama Melania Trump, el vicepresidente J.D. Vance y otros altos cargos del Gobierno. Un agente de seguridad resultó hospitalizado tras recibir un impacto en el chaleco antibalas.

El detenido ha sido identificado como Cole Allen, un programador informático y profesor de 31 años residente en California. Según informó el New York Post, Allen envió a sus allegados un manifiesto de carácter antiTrump justo antes de iniciar el ataque. En ese texto, firmado con el alias de "Asesino Federal Amistoso", el hombre señalaba como objetivos a los miembros de la Administración Trump "priorizados desde el rango más alto hasta el más bajo" y justificaba su acción como una respuesta a lo que él consideraba crímenes del presidente. Trump, por su parte, calificó al atacante de "loco" y "lobo solitario" en declaraciones posteriores, dando a entender que actuó sin ningún tipo de apoyo externo.

Lo que hace más llamativo el caso es la logística desplegada por Allen para llegar hasta el hotel. El agresor realizó un trayecto en tren de más de 4.000 kilómetros, aparentemente para evitar los controles de seguridad en aeropuertos y poder transportar su arsenal sin llamar la atención. Llevaba consigo una pistola, una escopeta, cuchillos y munición adicional. Además, se había hospedado en el propio hotel Hilton, lo que le permitió moverse con libertad por las instalaciones antes de intentar superar los controles del piso donde tenía lugar la cena. El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, declaró que el objetivo más probable del atacante era el propio presidente y otros miembros de su gabinete.

Este incidente es el tercer intento fallido de atentado contra Trump en apenas dos años. Durante la campaña electoral de 2024, un francotirador le rozó la oreja con una bala en un mitin en Pensilvania; el tirador fue abatido en el acto. Meses después, otro hombre fue arrestado portando un rifle cerca del campo de golf del presidente en Florida y condenado posteriormente por intento de asesinato. Ambos episodios reforzaron entonces la imagen de Trump entre sus seguidores, y algunos analistas apuntan que este nuevo suceso podría tener un efecto similar, aunque el presidente atraviesa en este momento un momento más delicado en términos de popularidad, con la tensión con Irán y la escalada del precio del petróleo pesando sobre su valoración pública.

El ataque tiene también una dimensión histórica relevante. Es el primer atentado presidencial en suelo estadounidense desde 1981, cuando Ronald Reagan recibió un disparo en el pulmón en un ataque perpetrado precisamente en el mismo hotel Hilton de Washington donde ocurrió el incidente del sábado. Según los registros históricos del Congreso de Estados Unidos, cuatro presidentes han sido asesinados a lo largo de la historia del país, entre ellos Abraham Lincoln en 1865 y John F. Kennedy en 1963. La violencia política en EEUU ha ido en aumento en los últimos meses, un contexto que preocupa a analistas y responsables institucionales por igual.

Trump, tras ser trasladado a la Casa Blanca, ofreció una rueda de prensa en la que planteó retomar la cena en el plazo de un mes. Fue precisamente en ese evento donde el presidente había aceptado participar por primera vez en sus dos mandatos, algo significativo dado su historial de enfrentamientos con los medios de comunicación. La Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, organizadora del acto, no había logrado hasta ahora que Trump se sumara al tradicional encuentro anual.

La condena internacional llegó con rapidez. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, publicó en redes sociales un mensaje rechazando el ataque y reivindicando la democracia y la convivencia como únicos caminos válidos. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, también se pronunció en la misma línea, defendiendo que las discrepancias políticas deben resolverse con palabras y no con violencia. Líderes de todo el mundo, incluidos varios de la Unión Europea, emitieron mensajes similares de condena.

Más allá del hecho en sí, el atentado vuelve a poner sobre la mesa la pregunta de hasta dónde ha llegado la polarización política en Estados Unidos. Un ciudadano dispuesto a recorrer miles de kilómetros en tren para atacar a un presidente es un síntoma de algo más profundo que un acto aislado de violencia. Lo que ocurra ahora en el plano judicial y político marcará en buena medida cómo se interpreta este episodio en las semanas y meses que vienen.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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