José Ignacio López de Arriortúa, conocido en el sector como "Superlópez", murió a los 84 años dejando una huella significativa en la industria automovilística de los años noventa. Vizcaíno de nacimiento, fue una figura esencial en la recuperación económica de General Motors (GM) y se convirtió en uno de los ejecutivos de compras más influyentes de su tiempo.
Su carrera comenzó en Euskadi, donde tras formarse en la Escuela de Ingenieros de Bilbao, trabajó en diferentes empresas del sector industrial como Idom o la fábrica Firestone en Basauri. En este último centro implementó el método Bedaux, que optimizaba los procesos productivos para mejorar la eficiencia sin aumentar la presión sobre los trabajadores, un concepto que le abrió las puertas internacionales.
En 1980, López de Arriortúa fichó por General Motors para trabajar en la planta de Figueruelas, Zaragoza. Allí creó el sistema PICOS, un método enfocado en mejorar la colaboración con proveedores externos para optimizar la cadena de producción. Este éxito le llevó a Alemania, donde se encargó de las compras de Opel, subsidiaria europea de GM, y finalmente a Detroit, como director mundial de compras.
Su ambición lo llevó a proponer un proyecto muy cercano a sus orígenes: levantar una planta industrial en Amorebieta-Etxano. Aunque la matriz de GM optó por Polonia para expandirse, López de Arriortúa dio un giro en su carrera y aceptó una oferta de Volkswagen, que estaba atravesando dificultades financieras.
El fichaje por Volkswagen no estuvo exento de conflictos. GM acusó a López de Arriortúa de haberse llevado información confidencial, lo que desembocó en una batalla legal con petición expresa de extradición por parte de un juez estadounidense. El litigio culminó en un acuerdo en el que Volkswagen comprometió compras millonarias con GM y despidió a López de Arriortúa.
Después de ese episodio, trató de relanzar su carrera en diversos proyectos, incluyendo una etapa breve en Telefónica, antes de dedicarse a su sueño de crear en Bizkaia una factoría de coches de última generación. En los terrenos de Boroa, con respaldo de la Diputación de Bizkaia y financiación de la BBK, impulsó el proyecto 'Aurora' y el desarrollo del prototipo ‘CarMen’, un coche simbólico que pretendía reforzar la industria local.
No obstante, un grave accidente de tráfico en enero de 1998 truncó estos planes. López de Arriortúa permaneció casi dos meses en coma y las secuelas lo obligaron a abandonar el proyecto y su vida profesional activa. A pesar del frenazo, el prototipo fue presentado en 2018 en el Automotive Intelligence Center sobre los mismos suelos donde planeó su fábrica.
López de Arriortúa dejó un legado marcado por su visión estratégica en la gestión de compras y producción, que influyó notablemente en la industria automotriz global. Su historia refleja tanto los éxitos como los desafíos de la industria durante las últimas décadas del siglo XX, y su nombre seguirá ligado a la innovación y a la complejidad de los procesos de internacionalización empresarial.
Para más información sobre su impacto en GM y Volkswagen, puede consultarse el archivo histórico de General Motors y el reporte sobre la historia reciente de Volkswagen AG.