Samsung alcanzó un beneficio operativo de 89,4 billones de wones (unos 51.200 millones de euros) en el segundo trimestre de 2024, multiplicando por 19 sus ganancias respecto al mismo periodo del año anterior. Este crecimiento responde principalmente a la alta demanda de sus chips de memoria y componentes empleados en inteligencia artificial. Además, sus ingresos se duplicaron, llegando a 171 billones de wones.
A pesar de superar ampliamente las expectativas de Wall Street, que estimaban un aumento del 6%, las acciones de la empresa surcoreana bajaron más de un 9% en bolsa. La causa está en el temor de los inversores a una posible burbuja en el sector de semiconductores, provocada por la creciente demanda relacionada con la inteligencia artificial, que genera incertidumbre sobre la sostenibilidad del modelo.
La crisis de chips de memoria se ha convertido en un desafío clave para la industria tecnológica. La aceleración en el desarrollo de la IA ha llevado a una escasez de memorias, fundamentales para el procesamiento de datos. Los fabricantes están enfocando sus esfuerzos en memorias de alta gama para centros de datos, lo que ha impulsado un aumento de precios en memorias más convencionales, amenazando la rentabilidad general del sector.
Samsung lidera este segmento con un dominio significativo: según datos de Counterpoint, posee el 38% del mercado global DRAM y el 29% en NAND Flash. Estos chips están detrás del incremento notable en precios que afectan al mercado de smartphones y dispositivos electrónicos.
El aumento de precios se refleja en estadísticas recientes. HSBC informó que el precio de venta de los chips DRAM subió más del 40% entre abril y junio, mientras que la NAND Flash experimentó un incremento superior al 50% en el mismo periodo. Este escenario potencia el poder de fijación de precios de Samsung y sus competidores, como SK Hynix y Micron Technology, al menos hasta 2027 según Bloomberg.
El impacto de esta incertidumbre no solo afecta a Samsung. En Asia, otros fabricantes relacionados con el mercado de memoria y componentes para chips vieron caer sus acciones. Por ejemplo, Kioxia Holdings en Tokio sufrió una caída del 12%, y proveedores como Tokyo Electron y Screen Holdings también registraron pérdidas significativas.
Consciente de la importancia estratégica del negocio de semiconductores, Samsung anunció una inversión de más de 70.000 millones de dólares para 2026. Estos fondos se destinarán a ampliar la capacidad de producción y reforzar la investigación, buscando mantener su liderazgo en un mercado cada vez más competitivo y volátil.
Samsung también destinó cuantiosas bonificaciones a sus empleados del área de chips durante este trimestre, con pagos que llegaron hasta los 400.000 dólares. Esta decisión refleja la importancia de retener talento en un contexto de alta demanda y escasez de materiales.
En definitiva, Samsung consolida su posición como líder en un mercado crucial para la economía digital, pero debe afrontar los riesgos de un sector inspirado por la inteligencia artificial que lleva a oscilaciones bruscas en el mercado bursátil y cierta incertidumbre sobre su crecimiento sostenido. Los próximos años serán decisivos para validar si el boom actual se traduce en una expansión duradera o en un ajuste inevitable en la industria.