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La Rioja Alta: 136 años siendo referencia del vino español

La bodega centenaria de Haro factura 41 millones y cierra 2024 como su mejor año en ventas y beneficio.

Por Carlos García·viernes, 24 de abril de 2026Actualizado hace 11 min·4 min lectura·3 vistas
Ilustración: La Rioja Alta: 136 años siendo referencia del vino español · El Diario Joven

En el Barrio de la Estación de Haro (La Rioja), un enclave que concentra la mayor densidad de bodegas centenarias del mundo, nació en 1890 una empresa que hoy sigue en manos de los descendientes de sus fundadores. La Rioja Alta S.A. factura 41 millones de euros, exporta el 60% de su producción y acaba de cerrar su mejor ejercicio histórico en ventas y beneficio. No es un caso de suerte: es el resultado de más de un siglo de coherencia empresarial y apuesta por la calidad.

Cinco familias con raíces riojanas y vascas pusieron en común conocimiento agrícola y músculo industrial para fundar lo que entonces se llamó Sociedad Vinícola de La Rioja Alta. Desde el primer momento, la empresa marcó un perfil propio: su primer vino fue una Reserva elaborada en 1890 bajo la dirección del enólogo francés Monsieur Vigier, y la presidencia de la sociedad recayó en una mujer, Saturnina García Cid y Gárate, un hecho inusual para la época. Aquella Reserva 1890 es el antecedente directo del Gran Reserva 890, hoy uno de los vinos más reconocidos de la Denominación de Origen Calificada Rioja.

La estructura jurídica de la compañía no ha cambiado en todos estos años. Sigue siendo una sociedad anónima cuyos principales accionistas son, en gran medida, descendientes directos de los cinco linajes fundadores. Esa continuidad familiar tiene también reflejo en la bodega: los vinos más emblemáticos llevan apellidos vinculados a esas familias, como Viña Ardanza, Viña Arana o Viña Alberdi. Es un detalle simbólico, pero también una declaración de intenciones sobre el vínculo entre identidad empresarial y producto.

Más allá de Rioja, la bodega detectó desde finales de los años ochenta que su crecimiento pasaba por diversificarse geográficamente sin perder el hilo conductor de la calidad. La primera apuesta fue una bodega en Rías Baixas (Galicia), seguida de un proyecto propio en Ribera del Duero bajo el nombre Áster y, posteriormente, la finca Torre de Oña, en Rioja Alavesa. Hoy el grupo cuenta con cuatro bodegas repartidas en tres denominaciones de origen —Rioja, Ribera del Duero y Rías Baixas— y más de 800 hectáreas de viñedos en propiedad. Esta diversificación no solo amplió el catálogo, sino que permitió ofrecer más opciones a sus propios distribuidores, una palanca estratégica de fidelización en el canal comercial.

El Club de Cosecheros, un modelo de fidelización pionero

Una de las iniciativas más singulares de La Rioja Alta S.A. es el Club de Cosecheros, creado en 1976 y considerado el club de vinos más antiguo de España. Su mecánica es tan sencilla como audaz: el socio reserva y paga una barrica completa (240 botellas) o media barrica (120 botellas) de una cosecha concreta dos años antes de que ese vino salga al mercado, mientras continúa su crianza en la bodega. Es un contrato basado en la confianza mutua: el cliente adelanta dinero sin haber probado el producto; la bodega asegura ventas antes de embotellar.

El modelo se inspiró en las prácticas de los negociantes franceses del siglo XIX que, empujados por la plaga de la filoxera, llegaron a Rioja a comprar y seleccionar vinos para transportarlos en ferrocarril hasta Francia. La Rioja Alta S.A. reinterpretó esa lógica en clave moderna y construyó en torno al club una comunidad de prescriptores que con el tiempo se ha transmitido de padres a hijos. Hoy, medio siglo después, ese canal de venta directa también atrae a socios con perfil profesional y empresarial, un segmento que ayuda a compensar el descenso generalizado del consumo de vino entre la población general.

Aranceles, exportación y perspectivas

El 60% de la producción de La Rioja Alta S.A. se vende fuera de España, con Reino Unido y Estados Unidos como principales destinos. En un contexto de incertidumbre arancelaria, el presidente de la compañía, Guillermo de Aranzabal —miembro de la quinta generación familiar al frente del negocio—, considera que los aranceles del 15% actualmente vigentes en el mercado estadounidense son manejables. Los vinos se encarecen, pero no pierden competitividad hasta el punto de salir del mercado, según su valoración.

Esta resistencia tiene que ver con el posicionamiento de la marca. La Rioja Alta S.A. ha sido incluida por quinto año consecutivo en el top 10 del ranking The World's Most Admired Wine Brands, una referencia internacional del sector que mide percepción y reputación entre distribuidores, periodistas especializados y sumilleres de todo el mundo. La facturación de 41 millones de euros y los resultados récord de 2024 confirman que la apuesta por la calidad sostenida en el tiempo tiene retorno económico.

Detrás de esa trayectoria, el empresario no apela a fórmulas mágicas. La clave, en sus propias palabras, es una combinación de trabajo constante, coherencia en las decisiones y calidad a precios razonables. Una filosofía que, 136 años después de que cinco familias apostaran por el vino en Haro, sigue dando resultados.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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