Miles de ciudadanos salieron a las calles de Madrid para acompañar al Papa en su traslado desde la Catedral de La Almudena hasta el estadio Santiago Bernabéu, en lo que se convirtió en su último recorrido en papamóvil por la ciudad en abierto. Esta ruta, inicialmente más larga, fue acortada para que el pontífice cambiara a un vehículo cerrado en la calle Alcalá, cerca del Parque del Retiro, antes de lo previsto.
Desde la primera hora de la tarde, familias, jóvenes y personas de todas las edades se acomodaron en las aceras cercanas a La Almudena. Algunos, que habían seguido eventos previos del Papa en Madrid, llegaron con abanicos, sombrillas, gorros y sillas plegables para protegerse del intenso sol mientras esperaban su paso. Otros se sumaron al momento impulsados por la noticia de su visita, que han seguido a través de la televisión.
El trayecto, que transitó por áreas céntricas y emblemáticas como la Puerta del Sol, la Carrera de San Jerónimo, la Plaza de las Cortes o la Plaza Cánovas del Castillo, culminó en el punto de cambio próximo a la Casa Árabe. Allí, el Papa dejó el papamóvil para continuar su viaje en automóvil cerrado por la calle de Alcalá, descartando el paso posterior por Príncipe de Vergara y la Avenida de Concha Espina. Esta modificación generó cierto desconcierto entre los asistentes, que se reubicaron en la calle Mayor para seguir viendo al pontífice en un vehículo descubierto.
Este cambio de itinerario y de vehículo respondió a cuestiones de seguridad y logística, medidas habituales ante grandes concentraciones como la prevista en el estadio Santiago Bernabéu. La cita en el coliseo deportivo congregó a unas 70.000 personas de la comunidad diocesana para recibir al Papa en un acto central de su visita a Madrid.
Previamente, se suspendió otro tramo del trayecto en papamóvil que iba desde la glorieta de las Pirámides hasta la Catedral de La Almudena, por lo que el pontífice utilizó un coche cerrado para esa parte. A pesar del calor y la decepción de no poder verlo en vehículo abierto, la multitud esperaba a lo largo del recorrido para saludarlo, donde fue saludada por ventanilla.
Las calles por donde pasó el Papa se cerraron al tráfico desde media tarde, facilitando la concentración pacífica de quienes deseaban ser bendecidos, incluso con muchos padres con bebés que buscaban ese momento especial. Esta expresión masiva de fe y cercanía evidenció la importancia del evento en Madrid, con una respuesta multitudinaria que llenó las vías principales del centro histórico.
El reajuste de la ruta muestra la dinámica habitual en eventos con alta seguridad sin que afecte la interacción con la población. Además, permitió optimizar el trayecto y garantizar el desarrollo ordenado de la agenda del pontífice, que culminó en un acto multitudinario y emotivo para la comunidad local e internacional.
La visita del Papa a Madrid se ha seguido con atención, tanto presencialmente como a través de los medios. Así, se refleja la capacidad de movilización social que genera y la relevancia de su mensaje, que sigue convocando a una amplia diversidad de público.
Más detalles sobre el evento y la reacción ciudadana pueden consultarse en las fuentes oficiales y medios como EFE y en las páginas de la Arquidiocesis de Madrid.