El Gremi de Restauració de Barcelona ha iniciado una ofensiva contra Mercadona alegando que la cadena de supermercados está incurriendo en intrusismo comercial. Un total de 30 establecimientos de Mercadona en la ciudad han sido señalados por vender platos preparados y habilitar espacios con microondas, vasos y mesas para su consumo, lo que, según el gremio, los convierte en una especie de «restaurantes low-cost».
La denuncia se presentó el martes durante una rueda de prensa en la que Núria Solà, presidenta del Gremi de Restauració, junto con Roger Pallarols, director general y antiguo concejal del PSC, anunciaron que estos locales serán llevados ante el Ayuntamiento de Barcelona. La principal queja se centra en que la normativa municipal prohíbe utilizar la zona entre las cajas y las puertas de salida para funciones comerciales, criterio que se incumple con estos puntos de comida preparada, según Pallarols.
El director general explicó que estos espacios cuentan con surtidos de vasos, microondas y zonas con mesas, facilitando el consumo in situ y generando competencia directa a los restaurantes tradicionales. Para el Gremi, esta práctica afecta la actividad de sus asociados y representa una vulneración de las ordenanzas locales.
Esta acción llega meses después de que Mercadona implementase un nuevo formato de tienda que refuerza la sección de comida lista para llevar, adaptándose a las nuevas tendencias de consumo y a la demanda creciente de platos preparados dentro de sus supermercados. La cadena finalizó 2025 con 238 supermercados en Cataluña y ha aumentado su plantilla hasta superar las 16.400 personas, además de enfocarse en expandir el canal online.
No es la primera vez que el Gremi de Restauració se enfrenta a negocios que supuestamente invaden su mercado. En 2019 comenzaron una campaña contra las panaderías con espacios de degustación para que cesaran esta práctica, llegando a involucrar a más de 200 locales ante autoridades municipales. Ahora han decidido ampliar su foco a Mercadona y otras cadenas con modelos similares, con la intención de que estas iniciativas «desaparezcan», según palabras de Pallarols.
Desde Mercadona no se han difundido declaraciones oficiales sobre esta nueva reclamación, aunque es previsible que defiendan su apuesta por adaptarse a los hábitos cambiantes de los consumidores, quienes buscan comodidad y rapidez sin renunciar a la calidad.
La disputa entre el sector de la restauración y los supermercados revela un choque de modelos comerciales que se intensifica con la creciente demanda de comida preparada fuera del ámbito tradicional. Para el gremio, la diferenciación clara entre comercios y restaurantes es fundamental para proteger su sector, mientras que las grandes cadenas aprovechan la flexibilidad normativa para innovar en sus formatos y captar clientes.
El Ayuntamiento de Barcelona tendrá que evaluar las reclamaciones y determinar si efectivamente se están vulnerando las ordenanzas o si la evolución comercial de Mercadona encaja en el marco legal vigente. Esta decisión podría sentar precedentes para otros centros comerciales y cadenas que exploran oportunidades en la restauración a bajo coste.
Para profundizar en el contexto legal, se puede consultar la normativa municipal de Barcelona y el seguimiento que ha hecho el gremio desde 2019 en su campaña contra el intrusismo.
Con este pulso, se abre un debate más amplio sobre la innovación en el sector retail y su impacto en los negocios tradicionales, que buscarán proteger su modelo frente a la creciente diversificación de las grandes distribuidoras.