Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, reportó un descenso del 14% en su beneficio neto durante el segundo semestre de 2026, alcanzando 15.848 millones de dólares (13.800 millones de euros). Este resultado quedó muy por debajo de las expectativas del mercado y coincide con un aumento del 55% en sus costes operativos, que se situaron en 42.026 millones de dólares entre abril y junio.
El incremento en gastos refleja, en parte, cargos excepcionales por 2.400 millones vinculados a litigios judiciales, además de indemnizaciones por despidos que sumaron 1.180 millones, como consecuencia de una reestructuración masiva realizada en mayo en la que fueron despedidos cerca de 8.000 empleados, aproximadamente el 10% de la plantilla global de la compañía.
Pese a este retroceso en las ganancias, Meta elevó sus ingresos trimestrales hasta un récord de 60.801 millones de dólares, lo que supuso un crecimiento del 28% respecto al mismo periodo del año anterior, lo que refleja la fortaleza de su negocio publicitario principal. Sin embargo, los inversores mostraron preocupación porque las fuertes inversiones en inteligencia artificial podrían reducir la rentabilidad y los flujos de caja antes de que estas tecnologías generen retornos significativos.
Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Meta, destacó que la inteligencia artificial está acelerando su negocio principal y preparando la próxima generación de productos y oportunidades empresariales. Según su visión, estos avances comenzaron a mostrar resultados positivos y mantienen un optimismo firme respecto al futuro potencial.
En paralelo, Meta anunció un aumento en sus previsiones de gasto para todo el año, situándolas entre 165.000 y 169.000 millones de dólares, lo que subraya el compromiso con sus ambiciosas iniciativas tecnológicas.
Nuevo centro de datos para reforzar la IA
Como parte de su estrategia para consolidar su desarrollo en inteligencia artificial, Meta proyecta la construcción de un nuevo centro de datos en El Paso, Texas. Este proyecto se realizará en colaboración con la gestora de fondos BlackRock, que posee el 80% del negocio conjunto, mientras que Meta mantiene el 20%.
La instalación, que comenzará a operar en 2028, tendrá una capacidad de computación de un gigavatio y supondrá una inversión cercana a los 14.000 millones de dólares. Según Zuckerberg, esta infraestructura es fundamental para satisfacer la creciente demanda de capacidad de computación necesaria para entrenar modelos de IA, apoyar el negocio central y desarrollar nuevos productos, incluyendo agentes personales.
Además, Zuckerberg apuntó a la oportunidad de generar ingresos adicionales mediante la venta de capacidad de computación a terceros, lo que convertiría a Meta no solo en un consumidor sino también en proveedor de servicios tecnológicos de última generación.
Contexto y perspectiva
El movimiento de Meta refleja una tendencia creciente en la industria tecnológica donde la inteligencia artificial exige inversiones cuantiosas tanto en infraestructura como en talento. Aunque estas inversiones pueden castigar los beneficios a corto plazo, la empresa confía en que este esfuerzo le permitirá mantener su liderazgo y abrir nuevas fuentes de ingresos en el futuro.
Las preocupaciones de los inversores están relacionadas con la incertidumbre sobre el retorno económico de estas apuestas en IA, pero la dirección de Meta mantiene una confianza firme en el valor que esta tecnología aportará a largo plazo.
Con ingresos récord pero un beneficio reducido, Meta se encuentra en un momento clave de transformación. El resultado será un indicador para el sector sobre cómo las grandes tecnológicas equilibrarán la inversión en innovación con la rentabilidad financiera.
Para más información sobre estrategias empresariales en IA y tecnología, puede consultarse el análisis de Expansión y los comunicados oficiales de Meta.