Más de 1,2 millones de trabajadores autónomos van a notar algo diferente en su declaración de la Renta de este año. Y no tiene que ver con lo que ganaron en 2024, sino con un proceso de regularización de cuotas que arrancó en 2023 y que ahora, tres años después, aterriza en el borrador del IRPF con consecuencias fiscales concretas: algunos pagarán más, otros menos, y muchos ni siquiera saben que esto les afecta.
Todo parte de la entrada en vigor, el 1 de enero de 2023, del nuevo sistema de cotización por ingresos reales para los trabajadores por cuenta propia. Desde entonces, los autónomos cotizan a la Seguridad Social en función de sus rendimientos netos reales —lo que ingresan menos los gastos deducibles— y no según unas bases fijas que ellos mismos elegían. Tras cruzar los datos de la campaña de la Renta de 2024 con los registros de la Agencia Tributaria, la Seguridad Social completó el primer proceso de regularización de esas cuotas a finales de mayo del año pasado.
Quién paga más y quién paga menos
El resultado de ese ajuste dejó dos grupos bien diferenciados. Por un lado, unos 796.000 autónomos habían estado cotizando por debajo de lo que les correspondía según sus ingresos reales, por lo que tuvieron que abonar las diferencias a la Tesorería. Por otro, cerca de 460.000 habían pagado de más y recibieron una devolución media de unos 600 euros. Quienes tuvieron que pagar diferencias abonaron de media unos 450 euros.
Ahora, en la declaración de la Renta correspondiente al ejercicio 2025 —cuyo plazo de presentación arrancó el 8 de abril—, ese resultado se traslada a la base imponible. La razón es que las cuotas a la Seguridad Social son un gasto deducible para los autónomos. Si en 2025 recibiste una devolución de lo cotizado de más en 2023, esa cantidad reduce la deducción que puedes aplicarte este año, lo que eleva tu base imponible. Y si en 2025 tuviste que pagar diferencias por haber cotizado de menos en 2023, puedes sumarlo a tus deducciones, reduciendo así tu base imponible.
El problema real es que estas variaciones, aunque parezcan modestas en términos absolutos, pueden ser suficientes para que un autónomo salte de tramo en la escala del IRPF. Eso significa tributar a un tipo marginal más alto sobre una parte de sus ingresos, aunque sus beneficios no hayan crecido ni un euro respecto al año anterior.
La Agencia Tributaria automatizará el cálculo, pero no todo
Ante la complejidad del proceso, fuentes de la Agencia Tributaria han confirmado que el efecto del ajuste se automatizará en el borrador de la Renta. Es decir, la suma o resta del resultado de la regularización de 2023 sobre las deducciones por cotizaciones abonadas el año pasado aparecerá calculada de forma automática. Sin embargo, será el propio autónomo quien deba asegurarse de que ese dato figure correctamente en su declaración, especialmente aquellos que elaboren el borrador por su cuenta.
Este detalle no es menor: el ajuste se refiere a cuotas de 2023, que se regularizaron en 2024 o 2025, y que ahora se declaran en el ejercicio fiscal de 2025. Tres años de distancia entre el hecho económico y su reflejo en la declaración es mucho tiempo para que muchos contribuyentes lo tengan presente.
Una controversia legal que puede acabar en los tribunales
El criterio seguido por la Agencia Tributaria y respaldado por la Dirección General de Tributos (DGT) en una consulta vinculante publicada en diciembre de 2022 establece que estos ajustes deben imputarse al ejercicio en que se realiza la regularización, no al año al que corresponden las cuotas. Eso significa que, en lugar de corregir la declaración de 2023, el impacto se traslada a la de 2025.
Sin embargo, varios fiscalistas discrepan de este planteamiento. Argumentan que este criterio vulnera el principio de devengo, una regla básica del derecho tributario según la cual los ingresos y gastos deben imputarse al momento en que se generan, independientemente de cuándo se cobren o paguen. Desde los despachos de abogados especializados ya se anticipa una oleada de reclamaciones que, si no se resuelven en vía administrativa, podrían acabar en los tribunales.
La regularización de 2024 ya ha empezado
Mientras los autónomos con diferencias de 2023 todavía tienen hasta el 30 de junio para presentar su declaración y cerrar ese capítulo, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ya ha puesto en marcha el proceso de regularización correspondiente al ejercicio 2024. La Tesorería ha comenzado a notificar a los trabajadores por cuenta propia el resultado, y quienes deban pagar diferencias tienen un plazo que vence el último día del mes siguiente a la recepción de esa notificación.
Desde la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), su presidente Lorenzo Amor ha señalado que este nuevo proceso arrastra los mismos problemas detectados en el de 2023, especialmente en los casos de autónomos en pluriactividad, societarios y colaboradores familiares. Un colectivo que, según Amor, sigue pagando el coste de un sistema de cotización implantado con prisas y sin resolver sus puntos ciegos.
La campaña de la Renta 2025 tiene fecha límite el 30 de junio. Para más de un millón de autónomos, esta declaración no es solo un trámite rutinario: es el cierre de una historia que empezó hace más de dos años y que, dependiendo del criterio que acabe imponiendo la justicia, podría tener un epílogo en los tribunales.