El mercado laboral español arrancó 2025 con su peor primer trimestre desde la pandemia. La Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el INE refleja que la tasa de paro escaló hasta el 10,83% en el primer trimestre del año, nueve décimas por encima del dato anterior. España vuelve así a cruzar la barrera del 10% de desempleo, una cota que había abandonado en el último trimestre de 2024 por primera vez en 17 años.
La caída de la ocupación fue de 170.300 personas, casi el doble que en el mismo periodo de 2024, cuando se perdieron 92.500 empleos. El número de parados creció en 231.500, hasta situar el total en 2,7 millones, la peor cifra para esta época del año desde 2013, cuando España aún arrastraba las consecuencias del estallido de la burbuja inmobiliaria. El dato empeora también el de 2024, año en el que el primer trimestre cerró con 193.700 desempleados más.
El peso del factor estacional y el contexto geopolítico
El primer trimestre es, históricamente, el más delicado para el empleo en España. La economía española depende en buena medida del turismo, de modo que los meses de invierno concentran el grueso de las bajas estacionales: se cierran contratos ligados a la temporada navideña y aún no ha arrancado la campaña de verano. En la última década, la ocupación ha caído de media un 0,43% en este periodo. Este año ese retroceso ha sido del 0,76%, casi el doble.
A ese factor cíclico se suma un elemento nuevo: esta es la primera EPA que podría recoger el impacto del conflicto entre Estados Unidos e Israel e Irán, iniciado el 28 de febrero, y la posterior presión al alza sobre los precios. Sin embargo, los datos de afiliación a la Seguridad Social de marzo —que miden empleo registrado, no total— fueron positivos, con una fuerte creación de empleo ese mes. La divergencia entre ambas estadísticas obliga a esperar próximas ediciones para identificar tendencias de fondo.
Máximos históricos en perspectiva anual
A pesar del mal arranque trimestral, el mercado laboral mantiene fortalezas estructurales. El número total de ocupados se sitúa en 22,29 millones, el máximo histórico para el primer trimestre del año. La creación neta de empleo en los últimos doce meses ronda el medio millón de personas, un ritmo que el año pasado convirtió a España en el país de la Unión Europea que más puestos de trabajo aportó, aproximadamente el 40% del total comunitario.
La tasa de paro del 10,83% es, además, la más baja registrada en un primer trimestre desde 2008, cuando se situaba en el 9,6% al inicio de la Gran Recesión. En términos comparativos, el dato tiene lecturas contradictorias: es malo en relación al trimestre anterior, pero es el mejor arranque de año en casi dos décadas.
En cuanto al balance anual de parados, la contracción se limita ahora a 80.600 personas, el peor registro desde la pandemia. En 2024, ese mismo indicador reflejaba una reducción de 188.700 desempleados, lo que ilustra el cambio de ritmo.
La regularización de migrantes, al margen de estas cifras
Uno de los debates recientes en torno al mercado laboral español tiene que ver con el proceso extraordinario de regularización de trabajadores extranjeros impulsado por el Gobierno. Ese procedimiento se activó hace apenas dos semanas, por lo que no tiene incidencia en esta edición de la EPA, que cubre hasta marzo.
Hay una diferencia metodológica relevante: mientras la afiliación a la Seguridad Social es un registro administrativo que solo computa empleo declarado, la EPA captura también el empleo irregular. Por eso, los trabajadores extranjeros que ya figuraban como ocupados en economía sumergida ya estaban siendo contabilizados por esta encuesta. Lo que sí podría cambiar en futuras ediciones es que una parte de la población migrante que permanecía fuera del mercado laboral por carecer de documentación aproveche ahora la regularización para incorporarse al empleo formal, lo que podría elevar las cifras de ocupación.
España, rezagada en el contexto europeo
Pese a la mejora acumulada en los últimos años, España sigue siendo uno de los países con mayor desempleo de la Unión Europea. Los últimos datos de Eurostat correspondientes a enero situaban a España con una tasa del 9,9%, solo por detrás de Finlandia (10%). Suecia registraba el 8,1%, mientras que los mejores resultados correspondían a Bulgaria (3,1%), Polonia (3,2%) y República Checa (3,3%). La media de los Veintisiete se situaba en el 5,9%, casi cinco puntos por debajo de España.
Esa brecha estructural con Europa es uno de los grandes retos pendientes del mercado laboral español, independientemente de la evolución trimestral. El segundo trimestre, impulsado por la campaña turística de primavera y verano, ofrecerá más pistas sobre si el deterioro del arranque de año responde a una corrección estacional amplificada o a un cambio de tendencia más profundo.