El Índice de Precios de Consumo (IPC) en España se ha estabilizado en el 3,2% en mayo, según la confirmación oficial del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta cifra se mantiene sin cambios respecto a la publicada hace dos semanas y marca la continuidad de tres meses consecutivos con una inflación superior al 3%.
Por su parte, la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles de la energía y los alimentos frescos, incrementó su tasa anual en dos décimas, situándose en el 3,0%. Este dato supera en una décima la previsión adelantada y se acerca al nivel general del IPC, quedando apenas dos décimas por debajo.
En lo relativo a la distribución geográfica, todas las comunidades autónomas y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla han registrado incrementos en los precios. Madrid encabeza esta lista con un IPC del 3,8%, superando la media nacional en seis décimas. Le siguen Cantabria (3,7%), Galicia (3,5%), Baleares (3,4%) y Castilla-La Mancha (3,3%). En la parte baja del espectro, Extremadura (2,5%) y Ceuta (2,4%) presentan las tasas más contenidas.
La mayoría de las regiones se sitúan próximas a la media nacional, con Canarias, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Navarra y País Vasco exactamente en el 3,2%. Por debajo de esta cifra están Aragón y Cataluña, con un 3,1%, y Andalucía junto a Melilla que también mantienen una inflación del 3,0%. Otras comunidades como Asturias, Murcia y La Rioja reportan tasas del 2,9%.
En términos de precios mensuales, el IPC aumentó un 0,1% en mayo, mientras que el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) marcó una tasa anual del 3,6%, una décima más que en abril, con un crecimiento mensual igualmente del 0,1%.
El análisis por grupos de consumo revela que las actividades recreativas, deporte y cultura han sido las que más han impulsado la inflación anual, con una tasa del 2,6%, casi dos puntos más que el mes anterior. Esta subida se debe principalmente a que los precios de los paquetes turísticos se incrementaron menos que en mayo del año anterior, lo que implica una menor reducción interanual que en 2023.
El transporte mostró una inflación anual destacada, llegando al 7,4%, impulsada por el encarecimiento de los billetes de avión comparado con la caída que se registró en mayo del año previo. Por otro lado, el sector de vestido y calzado experimentó una notable caída anual del 1,1%, dos puntos y medio menos que en abril, motivada por una bajada de precios de productos textiles respecto a la subida de mayo de 2023.
El área de alimentos y bebidas no alcohólicas también ayudó a moderar el IPC con un alza anual del 2,2%, cuatro décimas menos que en abril. En particular, los precios de frutas, frutos secos, hortalizas, legumbres y patatas subieron menos en comparación con el año anterior.
En la variación mensual, el sector de restaurantes, cafeterías, hoteles y servicios similares fue el que más elevó los precios en mayo, con una subida del 0,6%. En contraste, los transportes ayudaron a contener la inflación con una bajada del 0,2% en los precios de la gasolina, y las actividades recreativas, deporte y cultura sufrieron un descenso mensual del 0,3%.
Este conjunto de datos refleja una inflación estable con ciertos movimientos internos que muestran diferencias regionales y sectoriales claras. Aunque la inflación general se mantiene en niveles similares a meses previos, la subida de la inflación subyacente indica que los precios siguen presionados más allá de los factores más volátiles como la energía y los alimentos frescos.
La estabilidad del IPC en este rango plantea retos para la política económica, ya que mantener la inflación bajo control sin frenar la recuperación económica requiere medidas que equilibren incentivos y limitaciones. Según informes recientes del Banco Central Europeo, la inflación en la eurozona también se sitúa en niveles similares, lo que complejiza el contexto para España dentro del marco europeo.
Para esclarecer las expectativas futuras, expertos del INE y analistas económicos vigilarán de cerca la evolución de los precios en sectores como la energía y la alimentación, cuyo comportamiento podrá modificar la trayectoria inflacionaria en los próximos meses.
En definitiva, mayo consolida un escenario con inflación contenida pero persistente, en el que las presiones subyacentes y las diferencias autonómicas marcan el pulso de la economía española.