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La Moraleja marca récord: pisos a 6.713 €/m²

La urbanización madrileña vive su edad de oro con precios al alza, escasez de oferta y un comprador internacional cada vez más activo.

Por Carlos García·viernes, 24 de abril de 2026Actualizado hace 1 h·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: La Moraleja marca récord: pisos a 6.713 €/m² · El Diario Joven

La Moraleja ha vuelto al centro del mapa del lujo residencial en España. La urbanización situada al norte de Madrid, que lleva décadas siendo sinónimo de exclusividad para la élite nacional, atraviesa ahora uno de sus mejores momentos históricos. Los precios han subido un 11,2% en 2025, el metro cuadrado ya roza los 6.713 euros de media y la operación más cara del año —Villa Serenity— cerró por 25 millones de euros, según datos de Engel & Völkers.

Esta subida no es anecdótica. Responde a una combinación de factores que se han ido acumulando en los últimos cinco años: la renovación masiva del parque residencial existente, la llegada de un perfil de comprador internacional de alto poder adquisitivo y la escasez estructural de suelo disponible. La zona fue diseñada en la segunda mitad del siglo XX como urbanización-jardín, con el 70% de la superficie dedicada a zonas verdes, lo que limita físicamente el desarrollo de nueva oferta. Cuando la demanda crece y el suelo no da más de sí, los precios solo pueden ir en una dirección.

El récord marcado por Villa Serenity no es solo un titular llamativo: supone la consolidación de un nuevo segmento de mercado en La Moraleja, el comprendido entre los 20 y los 30 millones de euros. Hasta hace relativamente poco, ese tipo de operaciones correspondían exclusivamente a barrios prime del centro de Madrid, donde el metro cuadrado puede superar los 10.000 euros. La Moraleja todavía está por debajo de esa cifra en términos de precio por metro, pero en importes totales ya compite de tú a tú con las zonas más caras de la capital.

Por calles, los precios más elevados se concentran en el Paseo del Conde de los Gaitanes, donde el metro cuadrado alcanza los 10.054 euros, muy cerca de los niveles prime del centro. Le siguen Camino Ancho (8.606 euros) y el Paseo de la Marquesa Viuda de Aldama (8.555 euros). En el extremo más accesible —si es que ese adjetivo tiene sentido aquí— están Camino del Sur y Camino de la Fuente, ambos en torno a los 7.700 euros por metro cuadrado.

La renovación como motor del mercado

Uno de los grandes impulsores de este ciclo alcista ha sido la transformación del parque de viviendas. Muchos inmuebles construidos entre los años 70 y 90 han sido adquiridos por inversores o promotores privados, derribados y sustituidos por villas contemporáneas de gran formato. El resultado es un producto que ya no tiene nada que ver con las casas unifamiliares clásicas de la zona: ahora incorporan estándares de eficiencia energética tipo Passivhaus, domótica integral, sistemas de ventilación avanzados y acabados comparables a los de las mejores zonas residenciales de Miami, Los Ángeles o Londres.

Esta evolución ha agotado en buena medida el stock de inmuebles susceptibles de reforma. La oferta disponible es hoy muy limitada, y muchas operaciones se cierran de forma discreta, sin apenas exposición pública. El mercado off-market —propiedades que se venden sin anunciarse abiertamente— tiene un peso considerable en La Moraleja, lo que refuerza la sensación de exclusividad pero también dificulta el acceso a compradores que no tienen contactos directos con las agencias especializadas de la zona.

Un comprador cada vez más internacional

Si hay un cambio estructural que define el La Moraleja de hoy frente al de hace diez años, es la internacionalización de su base de compradores. Aunque las transacciones siguen siendo mayoritariamente con clientes españoles, el 22% corresponde ya a extranjeros. El perfil es variado: familias latinoamericanas —especialmente venezolanas, colombianas y mexicanas— que inicialmente buscaban vivienda en el barrio de Salamanca o Chamberí y que han terminado decantándose por La Moraleja al valorar el entorno y la tranquilidad. Pero también italianos, portugueses, británicos, chinos y argentinos figuran entre los compradores activos.

Este proceso de internacionalización tiene consecuencias directas sobre el mercado. El comprador extranjero de altísimo poder adquisitivo es menos sensible al precio, lo que contribuye a empujar los valores al alza y a sostener las operaciones en la franja más alta del mercado. Además, busca un producto muy específico: seguridad, privacidad, colegios internacionales cercanos y estándares de calidad comparables a los de otras grandes capitales globales. La Moraleja cumple con esos requisitos, lo que la posiciona como destino residencial de primer nivel dentro del mercado inmobiliario de lujo en España, un segmento que ha resistido bien la volatilidad económica de los últimos años.

El contexto general del mercado residencial en España también ayuda. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, la compraventa de viviendas mantiene una tendencia positiva en las grandes ciudades, con Madrid a la cabeza. En ese escenario, las zonas prime actúan como refugio de valor: los compradores las perciben como activos seguros frente a la incertidumbre económica, lo que alimenta aún más la demanda.

A corto y medio plazo, todo apunta a que La Moraleja seguirá en la misma senda. La presión alcista sobre los precios no tiene visos de remitir mientras la oferta permanezca tan restringida. Los proyectos de renovación todavía en marcha seguirán generando producto de alta calidad, y el interés internacional no muestra señales de enfriarse. La incógnita es hasta dónde puede llegar el precio medio antes de que la escasez absoluta de viviendas frene la actividad transaccional. Por ahora, el mercado no parece haber encontrado ese techo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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