Duro Felguera ha conseguido homologar judicialmente su deuda, logrando una reducción considerable de pasivos y asegurando la viabilidad futura de la empresa. Con un plan estratégico centrado en mercados con mayor crecimiento, México se convierte en el motor principal del negocio, representando ya el 60% de las ventas previstas para este año. Eduardo Espinosa, presidente de la compañía, anuncia que deja atrás la reestructuración y se enfoca en el área comercial para impulsar la actividad.
La ingeniería, con base en Asturias, ha atravesado un complejo proceso durante los últimos 18 meses para superar momentos críticos que pusieron en riesgo su funcionamiento y plantilla, que se ha reducido a cerca de 500 empleados. La reestructuración ha permitido cubrir 1.000 millones de euros en pasivos contingentes tras importantes quitas asumidas por acreedores y accionistas, entre ellos bancos, el Principado de Asturias y socios mexicanos.
La entrada del grupo Prodi como principal accionista, con un 80% del capital, es clave para la recuperación. Este respaldo ha generado una estructura financiera más sólida que facilitará la obtención de avales para nuevos proyectos, especialmente en México, donde la firma ya ejecuta importantes trabajos como la planta de amoniaco de Escolin y el ciclo combinado de Tula de Mota Engil.
El plan de negocio contempla cerrar 2024 con una facturación aproximada de 120 millones de euros, de los cuales México aportará un 60%. Para 2026 la empresa prevé mantener esas cifras con una cifra de contratación de 362 millones, mientras que en 2028 la meta es aumentar ventas a 400 millones, priorizando proyectos de energía, minería y handling que aseguren rentabilidad sostenible.
Espinosa señala que, pese a la reducción de personal, la intención es triplicar la plantilla conforme crezca el negocio, apoyándose en proyectos con valor añadido y diversificando mercados. Además de México, la compañía explora oportunidades en España, Omán, Chile y Venezuela, este último pendiente de la evolución del marco financiero y regulatorio.
La complicada reestructuración financiera ha incluido la transformación de un préstamo de 120 millones de euros concedido por Sepi en 2021. Este préstamo participativo se ha convertido ahora en ordinario con condiciones de mercado al 2% y plazos hasta 2035 para su amortización. También se han completado desinversiones estratégicas, como la venta del Tallerón a Indra y la unidad de operación y mantenimiento a Serveo, que han permitido optimizar recursos y mejorar la gestión del capital humano.
Duro Felguera opera bajo un modelo híbrido que combina el apoyo financiero directo de su socio industrial para proyectos en México con la búsqueda de avales en otros mercados. Espinosa destaca que, aunque la capacidad financiera sigue siendo limitada, la empresa ha dado un giro hacia la rentabilidad, dejando atrás una etapa de pérdidas y ajustes profundos.
Esta reestructuración y el cambio de estrategia posicionan a Duro Felguera como un actor enfocado en mercados emergentes y proyectos con alto valor añadido, con México como pieza central para la recuperación y crecimiento a medio plazo. La compañía avanza con cautela y ambición, sustentada en un marco financiero saneado y en alianzas estratégicas que favorecen su estabilidad y desarrollo futuro.