El principio activo que ha convertido a Novo Nordisk en una de las farmacéuticas más valiosas del mundo empieza a perder su blindaje legal, pero no en todas partes a la vez. La semaglutida, el compuesto detrás de Ozempic (diabetes) y Wegovy (obesidad), ya no tiene protección de patente en países como India, China, Brasil o Turquía, lo que abre la puerta a versiones genéricas más baratas. Sin embargo, en la Unión Europea, Estados Unidos y Japón, la exclusiva se mantiene firme al menos hasta 2031.
El calendario de vencimientos dibuja un panorama muy desigual. En España, la protección caduca el 20 de marzo de 2031, la misma fecha que en Alemania, Italia, Portugal, Suecia, Dinamarca, Japón y Australia. Francia y Reino Unido se adelantan un solo día, al 19 de marzo. Mientras tanto, otros mercados verán llegar los genéricos antes: México en diciembre de 2027, Corea del Sur en agosto de 2028 e Israel en enero de 2029. Canadá presenta un caso singular, ya que la patente venció en 2020 por impago de tasas de mantenimiento, aunque la exclusividad regulatoria se extendió hasta enero de 2026.
Por qué las fechas varían tanto entre países
La razón de este baile de plazos está en la combinación de legislaciones nacionales, derechos de exclusividad y estrategias corporativas. Una patente farmacéutica dura 20 años desde su solicitud, pero como los ensayos clínicos y trámites regulatorios consumen aproximadamente una década, existen mecanismos que compensan ese tiempo perdido. En la UE se llama certificado complementario de protección (CCP), un instrumento creado por la Comisión Europea en los noventa que permite extender hasta cinco años adicionales la protección del producto. En el caso de la semaglutida, cuya patente europea se presentó el 20 de marzo de 2006, se ha aplicado la prórroga máxima.
El problema, según especialistas en propiedad industrial, es que este certificado no es automático ni uniforme: Novo Nordisk debe solicitarlo país por país, y cada jurisdicción puede aplicar criterios distintos. En Estados Unidos, China o Israel también existen extensiones similares, aunque con sus propias reglas. En India o Brasil, directamente no existe este tipo de herramienta, lo que explica que los genéricos ya puedan competir allí.
La batalla por los genéricos y las tácticas de 'evergreening'
Más allá de la patente principal, la farmacéutica danesa cuenta con una amplia cartera de patentes secundarias que cubren aspectos como las dosis específicas, las vías de administración o nuevas aplicaciones médicas. Estas capas adicionales de protección, conocidas como estrategias de *evergreening*, buscan extender la vida comercial del fármaco. Desde la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG), su secretaria general Elena Casaus advierte que estas prácticas pueden prolongar artificialmente el monopolio y encarecer los litigios, que superan los 10 millones de dólares en los principales mercados.
Las empresas de genéricos no se quedan de brazos cruzados. Presentan observaciones ante las oficinas de patentes y recurren a los tribunales para intentar invalidar las protecciones secundarias. Los resultados son imprevisibles: una misma patente puede mantenerse en unos países y ser revocada en otros. Ocurrió recientemente con el apixabán (Eliquis), un anticoagulante cuya patente fue anulada en Reino Unido pero confirmada por el Tribunal Supremo español en abril de 2025.
El negocio que está en juego
Las cifras explican por qué esta batalla legal es tan encarnizada. Según el informe anual de 2025 de Novo Nordisk, las ventas de semaglutida crecieron un 10 % a tipo de cambio constante, superando los 17.000 millones de euros. Además, la compañía investiga la eficacia del fármaco en niños menores de 12 años a través del estudio Step Young, un movimiento que podría abrir un nuevo frente comercial: según el Atlas Mundial de la Obesidad 2026, para 2040 habrá 507 millones de menores con obesidad o sobrepeso. La normativa europea permite ampliar seis meses más la exclusividad si se completa un plan de investigación pediátrica aprobado por la Agencia Europea del Medicamento.
Desde Novo Nordisk reconocen que la pérdida de exclusividad forma parte del ciclo natural de cualquier medicamento y aseguran estar preparados para gestionarla. Lo que está claro es que, mientras los genéricos ya ganan terreno en Asia y Latinoamérica, los pacientes europeos y estadounidenses seguirán dependiendo de las versiones de marca durante al menos seis años más.