La alianza OPEP+, compuesta por Arabia Saudí, Rusia y otros cinco países, ha autorizado un nuevo incremento de 188.000 barriles diarios (bd) en su cuota de producción para el mes de julio. Esta decisión corresponde al cuarto aumento consecutivo, a pesar de las dificultades que plantea el cierre del estrecho de Ormuz por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Los siete países que han acordado este ajuste —Arabia Saudí, Rusia, Irak, Kuwait, Argelia, Kazajistán y Omán— forman parte del proyecto para revertir gradualmente las limitaciones sobre la producción establecidas en 2023. En total, desde abril, han elevado sus objetivos de bombeo en alrededor de 800.000 bd, buscando normalizar un recorte voluntario inicial de 1,65 millones de barriles diarios, diseñado para sostener los precios del crudo.
Pese a este incremento oficial, el panorama real muestra severas restricciones logísticas y estratégicas. El bloqueo del estrecho de Ormuz, una ruta vital por donde circula cerca del 20% del petróleo comercializado mundialmente, ha reducido notablemente la capacidad de exportación de varios países clave de la alianza. Según la Agencia EFE, estas dificultades mantienen los precios del petróleo por encima de 90 dólares por barril, a pesar de la expectativa de posibles negociaciones diplomáticas.
El informe mensual de la OPEP correspondiente a abril indica que la producción conjunta cayó a 33,2 millones de barriles diarios, frente a los casi 43 millones registrados en febrero, cuando estalló el conflicto. Esta caída representa casi una cuarta parte del volumen antes de la crisis. Además, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que aproximadamente 14 millones de barriles diarios están ausentes del mercado por limitaciones en transporte y problemas logísticos derivados de la situación bélica.
Más allá de la subida gradual de las cuotas, la capacidad efectiva para incrementar las exportaciones del bloque se encuentra limitada. Algunos expertos consideran que la crisis actual expone la fragilidad de la OPEP+ para influir en el equilibrio global del mercado petrolero. La salida de Emiratos Árabes Unidos de la alianza, a partir del 1 de mayo, supone también una merma importante, pues este país contaba con una capacidad excedentaria significativa para aumentar su producción en el corto plazo.
De hecho, Emiratos fue el único gran productor que logró aumentar su producción entre marzo y abril, con 131.000 bd adicionales, alcanzando 2,02 millones de barriles. Abu Dabi ha manifestado su intención de incrementar su bombeo sin estar sujeto al sistema de cuotas establecido por la alianza.
Paralelamente a esta decisión, los ministros de los 21 miembros de la OPEP+ celebraron varias reuniones telemáticas para evaluar la evolución del mercado, sin que se anticipen ajustes mayores. En estos encuentros estuvieron presentes también países como Venezuela, Irán y Libia, quienes están exentos de limitaciones de producción debido a sanciones y daños en sus sectores petroleros.
El panorama internacional continúa condicionando la oferta y la demanda de petróleo, con un grupo integrado por potencias energéticas que intenta equilibrar sus objetivos con las realidades geopolíticas que afectan el flujo y los precios del crudo. La evolución de la crisis en Oriente Medio será clave para determinar la efectividad real de estos incrementos de producción en los próximos meses.