Iberia deja de volar a Cuba a partir de junio y la suspensión se extenderá previsiblemente hasta noviembre. La aerolínea española atribuye la decisión a la grave crisis que atraviesa el país caribeño desde hace meses, que ha golpeado con fuerza la demanda de viajes hacia ese destino. La ruta afectada es la que une Madrid con La Habana, mientras que el resto de su programación internacional permanece intacta.
El detonante de fondo está en el corte del suministro de petróleo venezolano a Cuba, agravado tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela el pasado 3 de enero. Sin ese flujo de crudo, los aeropuertos cubanos se quedaron sin reservas de combustible de aviación. El 9 de febrero, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) alertó públicamente de que los nueve principales aeropuertos del archipiélago —entre ellos La Habana, Varadero y Santiago de Cuba— habían agotado su jet fuel, lo que obligó a las aerolíneas a repostar en otros países antes de regresar a sus bases.
Desde esa fecha, Iberia ya había tenido que hacer escala técnica en Santo Domingo para recargar combustible en los vuelos de vuelta a Madrid, lo que encareció y complicó la operativa. Durante este mes de abril mantiene tres frecuencias semanales. En mayo reducirá a dos vuelos por semana, y en junio cerrará la ruta por completo hasta que las condiciones mejoren.
La compañía, que forma parte del grupo IAG, no abandona a sus clientes con reservas para Cuba: ofrece una alternativa vía Panamá gracias al acuerdo de código compartido con Copa Airlines. Sus oficinas en La Habana seguirán abiertas. Si todo va bien, el objetivo es retomar los vuelos antes de que acabe el año.
Iberia no es la única afectada. Air France fue la primera en reaccionar y suspendió su ruta París-La Habana en marzo, con vigencia inicial hasta el 15 de junio. Las canadienses Air Canada, WestJet y Air Transat también cortaron sus conexiones con La Habana tras el aviso de la FAA. En el lado español, Air Europa mantiene por ahora sus seis vuelos semanales entre Madrid y La Habana, aunque también hace escala técnica en Santo Domingo —unos 45 minutos— para repostar. La aerolínea de Globalia asegura que monitoriza la ruta de forma continua. W2Fly, por su parte, conserva un vuelo semanal directo sin cambios anunciados.
El anuncio llega en un momento en que Iberia prepara su mayor verano de la historia: la aerolínea tiene previsto ofrecer 21,4 millones de asientos en los próximos meses, una cifra récord para la compañía. La suspensión de Cuba, por tanto, es una excepción dentro de una expansión general, pero pone de relieve hasta qué punto la crisis energética de la isla está redibujando el mapa de las conexiones aéreas con el Caribe.