Horse Powertrain y Repsol han presentado este martes en el Repsol Technology Lab de Móstoles (Madrid) el Horse H12 concept, un nuevo motor híbrido de alta eficiencia diseñado y desarrollado íntegramente en España que puede funcionar con gasolina de origen 100% renovable. La presentación incluyó una demostración real del primer vehículo equipado con este propulsor.
El proyecto nace de la colaboración entre Horse Technologies, la división de I+D de Horse Powertrain —joint venture participada por Renault, Geely y Aramco— y el laboratorio de innovación de Repsol. Ambas compañías lo enmarcan dentro de una apuesta por la neutralidad tecnológica: entender los combustibles renovables y las tecnologías híbridas como complementos a la electrificación, no como alternativas enfrentadas.
En términos de eficiencia, las cifras son llamativas. El nuevo motor reduce el consumo de combustible en torno a un 40%, situándolo por debajo de los 3,3 litros a los cien kilómetros. Si además se alimenta con gasolina renovable, el vehículo puede emitir hasta 1,77 toneladas menos de CO2 al año frente a un coche convencional de combustión. Los promotores del proyecto subrayan que esta reducción es inmediata: no requiere esperar a que se renueve el parque automovilístico, algo relevante cuando el 97% de los coches europeos todavía monta un motor de combustión.
Javier Ariztegui, director industrial de Transformación de Repsol, defendió durante la presentación un modelo "multienergía" para descarbonizar el transporte. En su opinión, combinar combustibles renovables con tecnología de alta eficiencia permite lograr reducciones de emisiones sin demoras, de forma complementaria a la electrificación. Jesús Francés, director de Estrategia e Ingeniería Avanzada de Horse Technologies, fue aún más directo: "El enemigo es el CO2, no la tecnología", afirmó, presentando el H12 concept como prueba de que los motores de combustión mejorados tienen recorrido en la transición energética.
El proyecto tiene también una lectura industrial: Horse y Repsol lo presentan como un impulso a la capacidad tecnológica española en un sector, el de la automoción, sometido a una profunda transformación. Con las dudas que aún rodean al calendario de prohibición de motores de combustión en Europa, iniciativas como esta buscan posicionar a España en la carrera por las tecnologías de transición, más allá del debate puramente eléctrico.