La marcha de los fondos financieros BlackRock-GIP y CVC del accionariado de Naturgy marca el inicio de una nueva etapa para la compañía energética. Estos inversores solían exigir altos dividendos que limitaban la inversión, pero ahora se abre la posibilidad de un crecimiento más agresivo gracias a la liberación de recursos.
Según la presentación financiera de Naturgy de marzo de 2024, la empresa cuenta con una liquidez disponible cercana a los 9.917 millones de euros, acompañada de un endeudamiento moderado —una deuda neta de 12.300 millones que representa unas 2,3 veces su resultado bruto operativo—, lo que le otorga margen para ampliar financiación si fuese necesario. Esta posición financiera saludable impulsa la perspectiva de que Naturgy salga de una fase de "hibernación" y acelere su expansión mediante adquisiciones estratégicas.
El propio equipo directivo se refiere internamente a esta etapa como Naturgy '2.0', con un claro enfoque en crecer no solo de forma orgánica, sino también a través de compras. El objetivo principal está puesto en activos operativos de energías renovables, especialmente aquellos que ya están funcionando y que permiten ampliaciones o repotenciaciones, como parques eólicos que pueden mejorar su capacidad.
Esta intención fue confirmada en las recientes presentaciones ante analistas, donde se detalló que la empresa está evaluando varias oportunidades identificadas para inversión. El interés prioritario se centra en activos operativos porque ofrecen ingresos estables y menor riesgo comparado con proyectos en etapas iniciales.
Morgan Stanley ha revisado al alza sus expectativas para Naturgy, subrayando que la simplificación accionarial tras la salida de los fondos financieros y la liquidez disponible brindan una ventaja competitiva para orientarse hacia el crecimiento. Actualmente, CriteriaCaixa y el fondo australiano IFM son los principales accionistas con el 28,5% y 15,5% respectivamente, mientras que otros inversores importantes como Sonatrach o Corporación Financiera Alba tienen participaciones pero sin presencia en el consejo.
Los analistas discuten cómo distribuir el capital entre crecimiento orgánico e inorgánico. Un escenario plausible es invertir entre 3.000 y 4.000 millones en proyectos propios y destinar entre 6.000 y 7.000 millones a adquisiciones hasta 2030. Aunque destinar toda la liquidez a compras sería audaz, no siempre se encuentran buenas oportunidades adecuadas en el mercado actual.
Lo que despierta mayor interés son las redes eléctricas y proyectos renovables híbridos, que combinan generación con almacenamiento a través de baterías para mejorar la gestión y continuidad del suministro.
En paralelo, la empresa Bruc ha cerrado una financiación de 370 millones con Santander y Sabadell para construir plantas solares fotovoltaicas de 659 megavatios en Aragón. Estas instalaciones incorporarán baterías con una capacidad de 1,6 gigavatios/hora, con contratos de compraventa a largo plazo asegurados con clientes clave. Se espera que estén operativas en 2027 y tengan un impacto ambiental positivo significativo al evitar la emisión de más de 358.000 toneladas de CO2 anuales, suministrando energía equivalente al consumo de 321.000 hogares.
Este movimiento hacia la hibridación de renovables representa un paso clave en la carrera del sector para mejorar la eficiencia y la fiabilidad de las energías limpias.
En definitiva, Naturgy se orienta hacia un modelo de crecimiento industrial a largo plazo, menos centrado en repartir dividendos a corto plazo, lo que la coloca en una posición favorable para consolidar su presencia en energías renovables y redes eléctricas dentro del panorama europeo y global.
Para seguir la evolución de esta estrategia, se puede consultar la presentación financiera oficial de Naturgy en su web corporativa o los análisis recientes de Morgan Stanley publicados en medios especializados como Expansión.
Este impulso coincide con una etapa en la que el sector energético demanda innovación y mayor inversión en infraestructuras sostenibles, un desafío que Naturgy parece dispuesta a asumir con una posición financiera sólida y una estructura accionarial más sencilla.