Grifols ha anunciado el cierre de 29 centros de donación de plasma en Estados Unidos como parte de un plan de reorganización de su red norteamericana. La farmacéutica española, uno de los mayores fabricantes mundiales de hemoderivados, busca con esta medida concentrar su actividad en los puntos de mayor rendimiento y mejorar así sus márgenes operativos en un momento clave para la compañía.
Los 29 centros afectados no cerrarán de forma inmediata. La empresa prevé un periodo de transición durante el cual seguirán operando con normalidad, y los donantes habituales serán reubicados en otros centros de Grifols situados en zonas cercanas. En total, Grifols cuenta con alrededor de 300 puntos de donación en Estados Unidos, por lo que la red se reduce aproximadamente en un 10%.
El objetivo declarado de la compañía no es recoger menos plasma, sino hacerlo de forma más eficiente. Según ha explicado el grupo, el plan permitirá aumentar la productividad por centro, mejorar los procesos de recogida y reducir gastos operativos. Todo ello apunta a un incremento de los márgenes, algo que la dirección lleva meses identificando como una prioridad dentro de su estrategia de mejora del ebitda.
Jordi Balsells, presidente de la división de obtención de plasma de Grifols, lo resume con claridad: la compañía ve una oportunidad concreta para mejorar la eficiencia en EE.UU. sin renunciar al crecimiento en volumen, dado que la demanda de medicamentos derivados de plasma sigue siendo sólida en ese mercado. La apuesta, por tanto, es hacer más con menos instalaciones, pero mejores.
Una red global que se reequilibra
El movimiento en EE.UU. hay que leerlo en el contexto de una estrategia más amplia de diversificación geográfica. Mientras reduce su huella en Norteamérica, Grifols ha estado ampliando su red en otros mercados. En Europa, el grupo ha reforzado su presencia tras asumir la gestión de los centros de Biotest, su filial alemana especializada en hemoderivados.
Especialmente relevante es la expansión en Egipto. La compañía ya opera 16 centros en el país y tiene previsto llegar a 20 antes de que acabe el año. Este avance se apoya en la autorización concedida recientemente por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para utilizar plasma procedente de Egipto en medicamentos distribuidos en Europa. Es un paso significativo porque permite a Grifols reducir su dependencia del plasma captado en EE.UU. para abastecer sus mercados europeos y de otras regiones.
En total, contando todas las regiones, Grifols gestiona cerca de 400 centros de donación repartidos entre Norteamérica, Europa, África, Oriente Medio y China. La estrategia parece clara: menor concentración en un único mercado y mayor diversificación de fuentes de suministro.
El trasfondo financiero
Esta reorganización llega en un momento delicado para Grifols. La compañía lleva más de un año bajo el foco de los mercados financieros después de que el fondo bajista Gotham City Research cuestionara a principios de 2024 la contabilidad del grupo, algo que la empresa rechazó en todo momento. Desde entonces, la dirección ha intensificado los mensajes sobre disciplina financiera, reducción de deuda y mejora de la rentabilidad.
El cierre de centros de menor rendimiento encaja directamente con ese discurso. Menos costes fijos, mayor eficiencia operativa y foco en los activos más rentables son las palancas que el equipo gestor está activando para demostrar al mercado que el grupo tiene capacidad de generar más caja con su negocio principal.
La demanda global de hemoderivados, como inmunoglobulinas o albúmina, sigue creciendo de forma sostenida, impulsada por el envejecimiento de la población y la expansión del acceso a estos tratamientos en mercados emergentes. Grifols, junto a competidores como CSL Behring o Takeda, opera en un sector con altas barreras de entrada donde el acceso a plasma de calidad es un activo estratégico fundamental.
En este escenario, optimizar la red de recogida no es solo una cuestión de costes, sino también de posicionamiento a largo plazo. La capacidad de captar más plasma por centro, con menores gastos operativos y desde más geografías, refuerza la posición competitiva del grupo de cara a los próximos años. El reto ahora es ejecutar la transición sin perder donantes y sin que los volúmenes caigan a corto plazo, algo que la dirección asegura que no ocurrirá.