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Los grandes fondos apuestan por el negocio de los puertos deportivos

Blackstone, InfraVia y Stonepeak lideran inversiones en un sector con alta demanda y oferta limitada

Por Redacción El Diario Joven·sábado, 25 de julio de 2026·6 min lectura·5 vistas
Ilustración: Los grandes fondos apuestan por el negocio de los puertos de · El Diario Joven

El sector de los puertos deportivos está captando un interés creciente por parte de grandes fondos de inversión como Blackstone, InfraVia y Stonepeak. Este fenómeno se debe a un aumento global de embarcaciones, especialmente yates, y a una marcada escasez de amarres en los destinos más demandados.

La dinámica actual refleja un mercado fragmentado y controlado tradicionalmente por familias o pequeños operadores, lo que ofrece una oportunidad atractiva para los fondos especializados en infraestructuras que buscan activos con ingresos estables y previsibles. Estos puertos generan ganancias principalmente por el alquiler de amarres bajo contratos anuales o de temporada, además de complementar su oferta con servicios como mantenimiento, reparación y restauración.

La limitación para ampliar la oferta juega un papel fundamental. La construcción de nuevas marinas está restringida por regulaciones urbanísticas, medioambientales y por las complejas concesiones administrativas. Mientras tanto, el número y tamaño de los yates no para de crecer. Según un informe de McKinsey, a finales de 2023 había 210.000 yates disputando 160.000 amarres en todo el mundo, una brecha que se amplía puesto que anualmente se adicionan 6.500 embarcaciones pero solo se crean unos 300 amarres cada cinco a diez años.Además, el sector mueve unos 15.000 millones de dólares y se prevé un crecimiento anual del 8% hasta 2030.

En Estados Unidos, el fondo Blackstone ha realizado la mayor inversión hasta la fecha con la compra de Safe Harbor, el mayor grupo estadounidense de puertos deportivos, por 5.650 millones de dólares. Safe Harbor opera una red que incluye 150 puertos y cuenta con casi 49.000 amarres. Pese a su foco en EEUU, también está presente en Francia y Mónaco en Europa.El grupo tiene ingresos en torno a 960 millones de dólares con un negocio diversificado entre alquiler y servicios náuticos.

Por su parte, Stonepeak adquirió Southern Marinas, valorada entre 700 y 800 millones de dólares, como plataforma para expandir su red en el mercado estadounidense competiendo directamente con Safe Harbor. Southern Marinas gestiona 16 marinas con más de 6.700 amarres repartidos en varios estados, donde ha integrado servicios completos como venta de combustible y mantenimiento.

Europa ha vivido una de sus mayores transacciones con la compra de D-Marin por parte de InfraVia en un acuerdo valorado entre 1.000 y 1.500 millones de dólares. D-Marin, que triplicó ingresos desde 2020 bajo la gestión de CVC Capital Partners, tiene presencia en nueve países mediterráneos y el Golfo Pérsico, con más de 14.000 amarres y un EBITDA que ronda los 70 millones de euros anuales.Esta operación revalida la estrategia de consolidar un mercado muy atomizado.

En España, el caso de Puerto Banús es paradigmático. La familia Vidiella, que controla este puerto de lujo en Marbella, busca sumar un socio financiero para reforzar y expandir su posición. Este puerto gestiona una concesión hasta 2066 y actualmente ofrece 915 amarres con ingresos de 20 millones de euros y un EBITDA cercano a 10 millones. Su plan es aprovechar su marca para impulsar la compra de otras marinas en un proceso similar al que han protagonizado los grandes fondos.

Estos movimientos reflejan un interés profundo de los inversores institucionales por consolidar un sector maduro pero fragmentado, con altos niveles de demanda y una oferta compleja de ampliar. La tendencia apunta a una mayor profesionalización y centralización, mejorando la experiencia de los usuarios y la rentabilidad de las plataformas, mientras los yates siguen ganando terreno en el ocio y la inversión marítima.

El desafío será gestionar adecuadamente el crecimiento y la conservación ambiental, ya que la presión sobre las costas más exclusivas puede incrementarse. Sin embargo, la fórmula que combina estabilidad financiera y barreras de entrada hace de este negocio un activo cada vez más codiciado por fondos globales.

El puerto deportivo no solo es hoy un símbolo de lujo sino también un campo estratégico para las grandes firmas de inversión que buscan seguridad, escala y crecimiento en el sector náutico mundial.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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