Google está modificando la estructura de su equipo de inteligencia artificial, trasladando el control operativo de su laboratorio DeepMind desde Londres a Silicon Valley, en un movimiento que refuerza la influencia directa del cofundador Sergey Brin.
Este cambio significativo ocurre tras la retirada de Demis Hassabis, fundador de DeepMind, que ha dejado su rol de gestión diaria para centrarse en la investigación a largo plazo como científico jefe de Alphabet y presidente de Google DeepMind. La responsabilidad diaria del desarrollo del modelo de IA Gemini recae ahora en Koray Kavukcuoglu, vicepresidente senior que se ha instalado junto a Brin en la sede de Mountain View.
La reestructuración responde a la creciente urgencia comercial que enfrenta Google para competir con rivales como OpenAI y Anthropic, especialmente en áreas clave como herramientas de programación y soluciones de inteligencia artificial para empresas. Esta presión obliga a la tecnológica a convertir el sólido trabajo de investigación en productos rentables y relevantes en un mercado cada vez más competitivo.
Tras años centrados en una cultura científica, que definió el espíritu de DeepMind en Londres, los directivos optan ahora por priorizar la aceleración en desarrollo y comercialización. Esta orientación hacia lo práctico ha provocado inquietudes internas, con empleados preocupados por la pérdida de la cultura de investigación original y la salida de talento senior, como Jeff Dean, un referente en la investigación de IA dentro de Google.
El regreso activo de Sergey Brin a la gestión estratégica de IA desde el auge de ChatGPT evidencia un cambio en la dinámica directiva. Aunque Brin no tenía un cargo formal en los últimos años, su influencia en el rumbo de Gemini y la estrategia global de IA se ha incrementado notablemente.
Hassabis, por su parte, mantiene un papel central como líder científico con un enfoque claro en la inteligencia general artificial (AGI), pero ha dejado la gestión diaria para que la compañía avance con mayor rapidez en la comercialización, lo que refleja un giro en la prioridad de Google hacia resultados inmediatos.
Esta reorganización se produce en un contexto de elevada competencia dentro del sector tecnológico, un mercado con inversores que exigen rentabilidad y eficiencia para justificar las elevadas inversiones en la inteligencia artificial. La caída del 5 % en la acción de Alphabet tras los anuncios ilustra la preocupación por estos cambios y los costes asociados.
DeepMind, consolidado dentro de Google desde su adquisición en 2014, ha sido clave para impulsar la innovación en IA, especialmente desde la integración con Google Brain en 2023. La compañía ahora busca equilibrar la excelencia científica con la presión de mercado, para no perder terreno frente a competidores con liderazgo en herramientas empresariales y modelos de programación.
El futuro de Gemini y otros proyectos vinculados a la IA determinará si esta transición en la dirección permite a Google mantenerse en la vanguardia tecnológica, combinando investigación de largo plazo con una efectiva estrategia comercial.
Para más detalle sobre el proyecto Gemini y la estructura directiva de Google, puede consultarse el análisis de Financial Times. También es relevante la información publicada por Expansión sobre estos cambios y el impacto en el sector tecnológico.
En definitiva, Google apuesta por un liderazgo más centralizado en Silicon Valley para responder a la rápida evolución del mercado de IA, un movimiento que refleja cómo la industria tecnológica está ajustando sus estrategias para competir con mayor agresividad y eficacia.