El Euríbor, índice clave para la mayoría de las hipotecas variables en España, ha cerrado julio en el 2,855%, situándose en su nivel más alto desde septiembre de 2024, cuando alcanzó el 2,94%. Esta cifra supone una subida de 6 puntos básicos respecto a junio y un aumento de 77 puntos básicos respecto a julio de 2025, cuando el índice se situaba en el 2,079%.
Este movimiento tiene un impacto directo en los consumidores con préstamos hipotecarios referenciados a este índice. Por ejemplo, una hipoteca variable de 150.000 euros a 30 años con un diferencial del 0,99% ligado al Euríbor verá incrementada su cuota mensual en 64,78 euros, lo que supone un coste adicional anual de 777,36 euros. Esto se debe a que la revisión se realiza al inicio del préstamo, cuando queda aún mucho capital por amortizar.
El incremento del Euríbor responde a diversos factores, pero entre los más destacados está la prolongación y profundización del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ha pasado de ser un impacto temporal a generar efectos estructurales sobre los precios, en especial los energéticos. Según Pedro Ruiz, portavoz de Finanzas Personales de Kelisto.es, esta nueva dinámica en el mercado ha acelerado el alza del índice.
Aunque el índice muestra en conjunto una media relativamente estable, la evolución diaria apunta a una tendencia clara al alza. Laura Martínez, portavoz de Iahorro, señala que el Euríbor se acerca ya a niveles próximos al 3%, lo que anticipa un otoño complicado en el que el Banco Central Europeo (BCE) podría endurecer las condiciones monetarias aumentando los tipos de interés.
El planteamiento del BCE se encuentra en una encrucijada, ya que, tal y como opina Pablo Vega, experto financiero de Roams, el endurecimiento prolongado de la política monetaria representa un riesgo alto para los hogares y la economía, especialmente en un escenario de estancamiento económico. La prioridad del BCE es controlar la inflación, pero el impacto sobre los consumidores puede ser significativo.
A pesar de esta subida, la portavoz de Iahorro matiza que el avance mensual es moderado y no altera la estabilidad relativa del índice en las últimas semanas. Según Laura Martínez, el mercado se encuentra más cerca de una fase previsible que de los movimientos violentos observados hace unos años.
Víctor López, CEO y presidente de Rastreator, añade que esta dinámica refleja un ajuste continuo en las expectativas sobre la política monetaria del BCE. Tras la última reunión del banco central, donde se mantuvieron los tipos sin cambios, el futuro dependerá de cómo evolucionen la inflación y los indicadores económicos. La próxima reunión de septiembre será decisiva para conocer si el BCE mantiene su estrategia actual o opta por nuevas modificaciones.
De cara al cierre de 2026, Kelisto prevé que el Euríbor pueda situarse entre el 2,5% y el 2,7% si se consigue una desescalada de tensiones y una moderación en los precios energéticos. Sin embargo, con una inflación que continúe al alza y posibles subidas adicionales de tipos por parte del BCE, no se descarta que el índice se acerque al 3% antes de finalizar el año.
En resumen, el Euríbor marca en julio un nuevo nivel máximo en prácticamente dos años, reflejando la incertidumbre internacional y la cautela en la política monetaria europea. Para los hipotecados, esta situación se traduce en un encarecimiento creciente de las cuotas y un entorno económico que aún presenta riesgos elevados.
Para profundizar en la evolución y proyecciones del Euríbor, se recomienda consultar informes actualizados del Banco Central Europeo y análisis de plataformas financieras como Kelisto.es.
Asimismo, las previsiones macroeconómicas y las decisiones del BCE serán determinantes para el desarrollo del mercado hipotecario en España y la capacidad de los hogares para gestionar estas subidas de tipos.