El euríbor a 12 meses, principal referencia para hipotecas variables en España, está escalando posiciones y se sitúa cerca del 3%, un nivel no visto desde septiembre de 2024. El índice diario alcanzó el 2,943%, tras dispararse hasta el 2,99% tras la última reunión del Banco Central Europeo (BCE).
Aunque el BCE decidió mantener los tipos de interés en el 2,25%, la presidenta Christine Lagarde avisó de posibles nuevas subidas en septiembre y durante el resto del año si la inflación se mantiene persistente. Esta declaración ha provocado un cambio en las expectativas de los mercados, que ahora anticipan un aumento adicional de 25 puntos básicos después del verano.
En julio, el euríbor cerró en el 2,83%, rompiendo la reducción observada en junio, cuando llegó al 2,78%, el primer descenso tras tres meses consecutivos de incrementos. La ruptura de las negociaciones internacionales con Irán ha tensado los mercados, elevando el precio del petróleo por encima de los 85 dólares y llegando incluso a alcanzar los 100 dólares por barril, factor que añade presión inflacionista y justifica el temor a nuevas subidas de tipos.
Esta escalada del euríbor impacta directamente en los bolsillos de las familias españolas. Las hipotecas variables que se revisen este mes tendrán un aumento significativo en sus cuotas debido a que el índice ha subido 0,756 puntos desde julio de 2025, cuando cerró en el 2,07%. En términos prácticos, esto supone un incremento mensual medio de 64 euros para un préstamo hipotecario estándar.
Para aquellos préstamos que revisan intereses cada seis meses, la subida será también notable, rondando los 51 euros mensuales, ya que el euríbor ha subido 0,59 puntos respecto a principios de año. Estas cifras evidencian cómo las decisiones monetarias y los factores externos continúan afectando el coste del crédito para los hogares.
En el horizonte, la evolución del euríbor dependerá en gran medida del desarrollo de la situación geopolítica. Si las tensiones en Oriente Medio se reducen y el precio de la energía se modera, es probable que el índice se estabilice alrededor del 2,6%. Sin embargo, si los conflictos persisten y los precios del petróleo continúan al alza, no se puede descartar que el euríbor supere el 3% antes de que finalice el año, prolongando la presión sobre los tipos hipotecarios.
Este escenario refuerza la importancia de las decisiones del BCE en los próximos meses y su capacidad para equilibrar la lucha contra la inflación con el impacto económico y social generado por unas tasas de interés más elevadas. Mientras tanto, las familias con hipotecas variables deberán prepararse para afrontar cuotas más altas en un contexto marcado por la incertidumbre económica y geopolítica.
Para comprender mejor la evolución de este índice y las decisiones del BCE, se puede consultar la información detallada en los comunicados oficiales del Banco Central Europeo y los análisis económicos del Instituto Nacional de Estadística.
En definitiva, el euríbor vuelve a subir y anticipa un ajuste en los tipos de interés que, de confirmarse, continuará encareciendo el acceso a la vivienda y tendrá un impacto directo en la economía doméstica.