Estados Unidos ha presentado a Irán un memorando de entendimiento con el objetivo de poner fin a la escalada bélica en Oriente Próximo. La propuesta consta de una hoja que incluye 14 puntos clave que Washington espera sean aceptados en las próximas 48 horas para iniciar un diálogo más profundo.
Según reporta el portal Axios, los enviados especiales de la administración Trump, incluido Jared Kushner, han trabajado junto a representantes iraníes en este documento que podría abrir un periodo de 30 días de negociaciones detalladas. Si Teherán responde favorablemente, se levantarían restricciones marítimas en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico donde Estados Unidos mantiene un despliegue naval.
El acuerdo exige que Irán implemente una moratoria en su programa de enriquecimiento de uranio. Estados Unidos había planteado inicialmente un periodo de 20 años para esta suspensión, pero las negociaciones apuntan a un compromiso que ronde entre 12 y 15 años, en contraposición a los 5 años que había propuesto Irán. Tras ese plazo, se permitiría enriquecer uranio sólo hasta un nivel bajo, alrededor del 3,67%, con una cláusula que extendería automáticamente la moratoria en caso de incumplimiento.
En el memorando también se establece la prohibición absoluta para Irán de buscar o desarrollar armas nucleares. Un apartado relevante sería el compromiso de no operar instalaciones nucleares subterráneas, con inspecciones sorpresa por parte de la ONU para garantizar el cumplimiento.
Una de las concesiones más significativas de Teherán sería el traslado fuera del país de su uranio altamente enriquecido, una demanda estadounidense que hasta ahora había sido rechazada por el régimen de los ayatolás. Según fuentes consultadas, EEUU podría aceptar recibir este material, un gesto que facilitaría la confianza mútua entre ambas partes.
A cambio, Estados Unidos promete un alivio progresivo de sanciones económicas que afectan severamente a Irán. Esto incluye desde restricciones financieras y comerciales hasta la liberación de miles de millones de dólares en activos iraníes que permanecen congelados en el extranjero. Este proceso de desescalada económica estaría condicionado al cumplimiento de los compromisos nucleares.
Pese al optimismo de Washington, la Casa Blanca advierte que sigue existiendo una división significativa entre los líderes iraníes, lo que podría dificultar la aceptación total del memorando. Sin embargo, la suspensión de operaciones militares conjuntas para proteger el paso de buques en el estrecho de Ormuz, anunciada recientemente, reduce el riesgo inmediato de una escalada y da espacio al diálogo.
El presidente Donald Trump ha dejado claro que si Irán rechaza la propuesta, Estados Unidos estaría preparado para reanudar ataques con una intensidad mucho mayor que en anteriores enfrentamientos. Este ultimátum añade presión al régimen iraní para tomar una decisión en los próximos días.
En el contexto global, este posible acuerdo se inscribe en la búsqueda de una solución diplomática que evite un conflicto mayor en Oriente Próximo, una región marcada por tensiones geopolíticas y riesgos para las rutas comerciales internacionales. La comunidad internacional sigue de cerca las negociaciones, conscientes del impacto que podrían tener en la estabilidad regional y mundial.
El escenario está abierto para que Washington y Teherán retomen un camino negociador que modifique la dinámica de confrontación en el Golfo Pérsico. La próxima respuesta iraní será clave para determinar si esta propuesta de memorando puede ser el inicio de un deshielo que evite nuevas hostilidades.