La volatilidad en los precios del petróleo está generando preocupación sobre el futuro del comercio mundial. Según un informe de Global Trade Alert (GTA), esta fluctuación impredecible podría reducir el crecimiento del comercio global de bienes en un 1,75% para finales de 2027 si el conflicto en Oriente Próximo persiste y continúa afectando los mercados energéticos.
El estudio, que se basa en experiencias anteriores como la crisis de materias primas de 2008 y los impactos económicos de la pandemia del Covid-19, alerta que los flujos comerciales son menos resistentes a largos períodos de volatilidad. Simon Evenett, fundador de GTA y profesor de comercio en la IMD Business School, explica que la inestabilidad sostenida en los precios del combustible ralentiza la expansión comercial, y sus consecuencias pueden tardar hasta 19 meses en materializarse.
Este escenario podría complicar las previsiones optimistas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de marzo, que anticipaban un crecimiento del 1,9% en el comercio de bienes en 2026 y un repunte del 2,6% en 2027. El informe de GTA señala que más que los precios altos, es la fluctuación de estos lo que más perjudica el comercio, ya que la incertidumbre afecta los contratos de transporte, genera reducciones en inventarios y erosiona la confianza de los consumidores en mercados clave.
Desde el inicio del conflicto bélico en Oriente Próximo, marcado por ataques y bloqueos en el estrecho de Ormuz, vital para el suministro global de petróleo, los precios del crudo han mostrado fuertes oscilaciones. El Brent pasó de alrededor de 70 dólares por barril a máximos próximos a 126 dólares, con episodios de caídas y rebotes vinculados a avances o retrocesos en las negociaciones diplomáticas.
Las consecuencias económicas no se distribuyen de forma uniforme. El análisis indica que África y Oriente Próximo sufrirían impactos más severos, con pérdidas en sus flujos comerciales que superan el 8%, mientras que en China el descenso sería cercano al 3%, casi tres veces superior al efecto en Estados Unidos. Por otro lado, regiones como Asia emergente y Latinoamérica parecen menos afectadas por la volatilidad de los precios del petróleo.
El informe subraya que una situación de cruda inestable resulta más dañina para el comercio que un contexto de precios elevados pero estables. Esto se explica porque la estabilidad permite que los ingresos adicionales de los exportadores de materias primas compensen los costos para otros sectores, mientras que la incertidumbre introduce riesgos y retrasos.
Actualmente, la volatilidad del precio del petróleo es un 60% más alta que antes del estallido del conflicto, situándose en un punto intermedio entre los escenarios modelizados por GTA. Según este dato, la caída proyectada en el crecimiento del comercio mundial sería del 1,1% hacia finales de 2027 si las tendencias persisten.
Este panorama plantea desafíos para la economía global, especialmente ante las tensiones geopolíticas que dificultan la estabilización del suministro energético. A medida que se renegocian contratos y los mercados ajustan sus expectativas, la incertidumbre prolongada podría arrastrar el comercio internacional hacia un periodo de crecimiento más lento y desigual.
Para mayor detalle, el informe completo de GTA está disponible en su sitio oficial, y la OMC actualiza periódicamente sus proyecciones de comercio global. Este análisis resalta la importancia de monitorear la evolución del mercado petrolero y sus implicaciones sobre la economía mundial.
Fuentes consultadas: Global Trade Alert, Organización Mundial del Comercio, Drewry Supply Chain Consultants.