El crecimiento de la escasez de agua se traduce en un riesgo económico global para las empresas. Según las Métricas de Riesgo Financiero de la Naturaleza de MSCI, estas pérdidas anuales alcanzan los 485.000 millones de dólares (alrededor de 424.500 millones de euros). Este impacto proviene tanto de interrupciones en las operaciones por falta de agua como del incremento de costes en las cadenas de suministro, donde también surgen riesgos ocultos para los inversores.
MSCI ha analizado 9.500 emisores de renta fija y variable a nivel mundial, revelando que 327.000 millones de dólares corresponden a la disminución directa de ingresos por la escasez hídrica, mientras que otros 158.000 millones derivan de problemas en los proveedores. Como apunta Theresa Bodner, vicepresidenta de MSCI Research & Development, el acceso al agua y su gestión se convierten en factores clave para el éxito o fracaso empresarial.
El agua se considera hoy un recurso estratégico que afecta a las empresas en cuatro ámbitos: como parte integral del producto o servicio, en los procesos operativos, a lo largo de la cadena de suministro y como recurso ligado al territorio. En países como España, con zonas particularmente vulnerables a la sequía, esta situación adquiere relevancia crítica para mantener la continuidad y reputación de las compañías.
Los sectores más afectados por estas pérdidas son la industria y la energía, que suman aproximadamente 172.000 millones de dólares entre ambos. El sector energético destaca por la alta proporción de pérdidas en su cadena de suministro —que equivale al 41% de su impacto total— y la industria también padece costes elevados derivados de la gestión del agua. Incluso sectores de bienes de consumo básico observan un tercio de sus pérdidas vinculadas a interrupciones en sus cadenas de suministro.
El valor estratégico del agua también se refleja en el plano geopolítico. Como ha ocurrido en recientes conflictos en Oriente Próximo, la infraestructura hídrica, como plantas desaladoras, ha sido objetivo de ataques. The Economist ha destacado que en una crisis prolongada el agua desalada podría adquirir una importancia comparable a la del petróleo, subrayando su creciente relevancia internacional.
Según MSCI, se ha abierto una nueva etapa en la que los riesgos ambientales, como la escasez de agua, tienen una dimensión financiera palpable para los inversores. Esto exige que se identifiquen las exposiciones, evalúen sus costes y se diseñen estrategias para gestionarlas con visión a largo plazo.
Las empresas líderes ya trabajan en esto. Coca-Cola es un ejemplo destacado, ya que el 99% de sus bebidas es agua y mantiene un compromiso para devolver a la naturaleza al menos el volumen de agua utilizado. En España, sus plantas en Sevilla, Barcelona y Tenerife, ubicadas en zonas de alto riesgo hídrico, lograron reponer el 68,1% del agua que emplearon el año pasado, con 1.820.650 metros cúbicos devueltos.
Este enfoque de reducción, innovación y circularidad pone sobre la mesa la urgencia de una gestión eficiente del agua para proteger tanto el medio ambiente como la estabilidad financiera de las empresas. En plena crisis climática, el agua sigue consolidándose como un recurso decisivo para la economía global.
Más allá de esta cuestión, expertos señalan que las disrupciones climáticas ya impactan en sectores como el inmobiliario, donde los riesgos medioambientales hacen perder alrededor del 1,1% de los ingresos anuales a fondos de inversión inmobiliaria (REITs) según datos del índice MSCI World REITs. La relación entre medio ambiente y costes financieros es cada vez más estrecha y debe ser vigilada por todos los actores económicos para anticipar riesgos que van más allá del agua.
Para profundizar en este tema y conocer perspectivas adicionales, puede consultarse la Newsletter completa donde se detallan estos impactos y la distribución del riesgo entre sectores y regiones.
En definitiva, el agua ha dejado de ser un recurso abundante y sin valor para convertirse en un eje central de la estrategia empresarial y de inversión, condicionando el futuro de muchas compañías y capitales a nivel mundial.