La generación de empleo en Estados Unidos mostró una significativa desaceleración en junio con la creación de solo 57.000 puestos de trabajo, cifra que no alcanzó ni de lejos las expectativas que situaban la creación por encima de los 100.000 empleos. Esta cifra marca un nuevo freno en un mercado laboral que, aunque mantiene una tasa de paro baja, muestra señales de ralentización en la contratación.
La tasa de desempleo descendió ligeramente hasta situarse en el 4,2%, desde el 4,3% registrado en mayo, reflejando una estabilidad relativa dentro de un rango estrecho que ha oscilado entre el 4,2% y el 4,5% desde julio de 2025. Sin embargo, esta mejora en la tasa de paro no se traduce en una recuperación robusta del empleo, sino que se explica principalmente por una caída en la tasa de participación laboral, que disminuyó un 0,3%.
Los sectores que lideraron la creación de empleo fueron los servicios profesionales y empresariales, con un aumento de 36.000 puestos, seguidos del sector de asistencia social con 25.000 empleos nuevos y el sanitario con 22.000. Por otro lado, la industria del ocio y la hostelería sufrió un descenso notable, perdiendo 61.000 empleos, el mayor retroceso registrado en junio y un indicativo de las dificultades que atraviesa este sector.
Además de estas cifras, el Departamento de Trabajo estadounidense revisó a la baja los datos de empleo de meses anteriores. En mayo, se ajustaron 43.000 empleos menos de lo inicialmente reportado, pasando de 172.000 a 129.000 empleos generados. Abril también sufrió una corrección a la baja en 29.000 puestos, revisando el dato original de 179.000 a 148.000. En conjunto, estas revisiones reducen en 74.000 la creación de empleos combinada de ambos meses, lo que fortalece la percepción de un mercado laboral con menor dinamismo en el segundo trimestre del año.
El número total de desempleados en el país se mantuvo estable en torno a los 7,2 millones, sin cambios mensuales significativos. Dentro de este grupo, los parados de larga duración alcanzaron los 1,9 millones, representando un 27,3% del total, un dato que se mantiene constante pero que continúa siendo un foco de preocupación para las autoridades laborales y económicas.
La ralentización en la creación de empleo coincide con un escenario económico global marcado por incertidumbres macroeconómicas, ajustes en las políticas monetarias y expectativas cautelosas por parte de inversores y empleadores. El dato de junio podría indicar que el mercado laboral estadounidense está entrando en una fase de menor crecimiento, con impactos potenciales en el consumo y la inversión a corto plazo.
El descenso en la participación laboral plantea preguntas sobre el compromiso de los trabajadores con el mercado, posiblemente influido por factores demográficos, condiciones de trabajo, o respuestas a la inflación y costes de vida. Estos elementos configuran un panorama complejo que influye en la interpretación de las cifras de empleo y tasa de paro.
De cara a los próximos meses, los expertos permanecerán atentos a los siguientes indicadores económicos y laborales para determinar si esta desaceleración es transitoria o marca un cambio más duradero en el ciclo económico estadounidense. La evolución del empleo y la tasa de participación serán claves para las decisiones de política económica y monetaria en EE.UU.
Para más detalles sobre la situación laboral en EE.UU., puede consultarse el informe oficial del Departamento de Trabajo de EE.UU. y análisis en tiempo real de Bloomberg.