El estado de Rhode Island ha implementado un nuevo impuesto anual dirigido a las segundas residencias que superan el valor de un millón de dólares. Conocido como la 'tasa Taylor Swift' por la famosa cantante que posee una lujosa mansión en la zona, este gravamen busca financiar proyectos de vivienda asequible, pero ha desatado el temor entre los propietarios tradicionales de estas propiedades vacacionales.
El impuesto establece un cobro de 5 dólares por cada 1.000 dólares de valor catastral que exceda el millón de dólares. Esto afecta principalmente a residencias en enclaves exclusivos como Newport, Little Compton y Watch Hill, donde los valores del suelo costero han incrementado considerablemente con el tiempo. Para la mansión de Taylor Swift, valorizada en alrededor de 28 millones de dólares, la tasa implica un pago anual adicional próximo a los 136.000 dólares.
Aunque las grandes fortunas como la cantante estadounidense son las más visibles, el impacto más significativo lo sufren familias acomodadas que han heredado estas viviendas durante generaciones. Muchas de estas propiedades son antiguas cabañas cuyo valor ha subido debido al incremento del terreno. Más de 8.000 propietarios han recibido notificaciones que indican incrementos fiscales que en algunos casos podrían superar el 50% de su factura actual.
Esta iniciativa no es aislada en Estados Unidos. Estados demócratas están implementando diferentes medidas para gravar más a las rentas altas y reducir la desigualdad. En Massachusetts y Maine se han aprobado impuestos similares, y California preparará una votación para establecer un tributo sobre el patrimonio neto. Nueva York, por su parte, acaba de introducir una tasa especial a las segundas residencias después de la polémica compra de un ático por 238 millones de dólares.
Este marco fiscal creciente genera inquietud entre los propietarios de alto perfil, que perciben una presión constante sobre sus activos inmobiliarios. La reacción legal ya está en marcha: una firma de abogados en Providence planifica una demanda colectiva para cuestionar la constitucionalidad del nuevo impuesto.
Además, el mercado inmobiliario de lujo en Rhode Island muestra los primeros indicios de enfriamiento. Aunque la oferta limitada ha sostenido la demanda, algunos inversores de fuera del estado están pausando sus compras, preocupados por el impacto fiscal imprevisto.
Desde la perspectiva de las autoridades, el impuesto es justo y necesario para mitigar la crisis de vivienda en el estado, donde el precio medio de una casa unifamiliar se ha duplicado desde 2019. Sin embargo, los propietarios tradicionales manifiestan decepción y recelo ante la posibilidad de que sus propiedades familiares, símbolo de un legado y estilo de vida, se vean comprometidas por los nuevos gravámenes.
La llamada 'tasa Taylor Swift' encarna una tensión creciente entre políticas públicas orientadas a la equidad y la necesidad de preservar el patrimonio inmobiliario de familias que durante generaciones han mantenido estas residencias como un refugio estacional. El desarrollo de este conflicto marcará un precedente sobre cómo los territorios exclusivos en Estados Unidos enfrentan los desafíos fiscales y sociales actuales.
Para conocer más detalles sobre esta medida y sus repercusiones, se puede consultar el informe original en Expansión, que cubre a profundidad el contexto y las reacciones al impuesto.