En vivo

EE.UU. anuncia el bloqueo naval del estrecho de Ormuz

Trump ordena a la Marina impedir el tráfico marítimo tras el fracaso de las negociaciones con Irán en Islamabad

Por Redacción El Diario Joven·domingo, 12 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: EE.UU. anuncia el bloqueo naval del estrecho de Ormuz · El Diario Joven

Donald Trump ha ordenado este domingo a la Marina de Estados Unidos iniciar un bloqueo naval del estrecho de Ormuz "con efecto inmediato", según anunció el propio presidente en sus redes sociales. La decisión llega después de que las conversaciones entre delegaciones de Washington y Teherán celebradas en Islamabad (Pakistán) concluyeran sin un pacto sobre la reapertura de esa vía marítima ni sobre el programa nuclear iraní. Por ese paso estratégico transita aproximadamente una quinta parte de todo el petróleo que se comercia por mar en el mundo, lo que convierte esta maniobra en una de las decisiones con mayor potencial de impacto sobre los mercados energéticos globales.

La orden implica que buques de guerra estadounidenses interceptarán a cualquier embarcación que intente cruzar el estrecho en cualquier dirección. Además, Trump aseguró haber dado instrucciones para que la Armada busque y detenga en aguas internacionales a todo navío que haya abonado algún tipo de peaje a Irán, una práctica que el mandatario calificó de "extorsión internacional". En sus propias palabras, "nadie que pague un peaje ilegal tendrá paso seguro en alta mar". El presidente también adelantó que otros países se sumarán al bloqueo, aunque no precisó cuáles ni en qué plazos.

Casi 20 horas de negociación sin resultado

El anuncio se produjo tras recibir un informe del vicepresidente JD Vance y de los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes participaron en las conversaciones de Islamabad. Se trata del contacto diplomático de más alto nivel entre Estados Unidos e Irán desde la revolución islámica de 1979, y las reuniones se prolongaron durante cerca de veinte horas entre el sábado y el domingo. A pesar de esa maratón diplomática, Trump lamentó que Teherán "no está dispuesto a renunciar a sus ambiciones nucleares".

Según la versión de la Casa Blanca, hubo avances suficientes como para mantener vigente la tregua en los combates que ambas partes habían pactado días antes. Sin embargo, el programa atómico iraní se reveló como la línea roja infranqueable. Trump describió a la delegación iraní como "muy inflexible en cuanto al tema más importante" y situó las aspiraciones nucleares de Irán en el centro del fracaso negociador. El tono fue escalando hasta culminar con una advertencia directa: "Estamos totalmente listos y cargados, y nuestras Fuerzas Armadas terminarán con lo poco que queda de Irán".

La posición de Irán: sin prisa por ceder

Desde el lado iraní, el mensaje fue muy diferente. La delegación, encabezada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, señaló que el estrecho de Ormuz fue precisamente uno de los puntos más conflictivos de las negociaciones. Según declaraciones recogidas por la agencia iraní Mehr, una fuente cercana a las conversaciones afirmó que "Irán no tiene prisa, y a menos que Estados Unidos acepte un acuerdo razonable, no habrá cambios en la situación del estrecho".

Teherán ya había implementado un protocolo de paso seguro con una duración de dos semanas, condicionado a la coordinación directa con las Fuerzas Armadas iraníes y al cumplimiento de los compromisos de la tregua por parte del contrario. Irán utiliza así su posición geográfica privilegiada —el estrecho tiene apenas 33 kilómetros de ancho en su punto más estrecho— como palanca de presión en cualquier negociación. Ese control le otorga una influencia directa sobre el precio del crudo y sobre la estabilidad del suministro energético mundial.

Un paso con consecuencias globales

El estrecho de Ormuz separa Irán de Omán y los Emiratos Árabes Unidos, y conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo y, por extensión, con el océano Índico. Según datos de la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA), por esta vía transitan diariamente alrededor de 21 millones de barriles de petróleo, lo que representa cerca del 20% del consumo mundial. Cualquier interrupción prolongada del tráfico tendría un efecto inmediato sobre los mercados de crudo, con subidas de precio que repercutirían en la gasolina, el transporte y la inflación a escala global.

Para Europa, la situación es especialmente delicada. Aunque el continente ha reducido su dependencia del petróleo del golfo Pérsico en los últimos años, sigue recibiendo cantidades significativas de gas natural licuado (GNL) de Qatar, que también utiliza el estrecho como salida principal. Un bloqueo efectivo podría tensionar aún más unos mercados energéticos europeos que todavía no se han recuperado del todo de las turbulencias provocadas por la guerra en Ucrania.

Desde el punto de vista del derecho internacional, la maniobra anunciada por Trump plantea interrogantes serios. El estrecho de Ormuz está regulado por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), que garantiza el derecho de paso en tránsito por estrechos internacionales. Un bloqueo unilateral por parte de un solo país —incluso de la mayor potencia naval del mundo— chocaría con ese marco jurídico y probablemente generaría una respuesta diplomática tanto de aliados europeos como de potencias asiáticas dependientes del crudo del Golfo, como China, Japón, India y Corea del Sur.

¿Escalada militar o táctica negociadora?

Algunos analistas interpretan el anuncio como una maniobra de presión máxima destinada a forzar a Irán a volver a la mesa de negociación con una postura más flexible. Trump ya utilizó tácticas similares durante su primer mandato, cuando impuso sanciones extremas contra Teherán tras retirarse del acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA). Sin embargo, la diferencia ahora es que la amenaza incluye un componente militar explícito, no solo económico.

La reacción de los mercados en las próximas horas será un indicador clave de cómo perciben los inversores la credibilidad de esta amenaza. Si el bloqueo se materializa realmente y se prolonga, el precio del barril de Brent podría dispararse muy por encima de los niveles actuales, lo que presionaría al alza la inflación en economías importadoras como la española. También queda por ver la respuesta del Consejo de Seguridad de la ONU y de socios europeos como Francia, Alemania o el Reino Unido, que históricamente han defendido la libertad de navegación en el estrecho.

Lo que parece claro es que la partida entre Washington y Teherán está lejos de resolverse. Irán mantiene su control sobre el paso marítimo más sensible del planeta, y Estados Unidos ha apostado por la exhibición de fuerza naval como siguiente movimiento. Entre medias, el mundo entero observa un pulso cuyo desenlace puede alterar el mapa energético y geopolítico durante años.

Compartir:XFacebookWhatsAppEmail

Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

También te puede interesar