Digi, la compañía rumana de telecomunicaciones, ha decidido posponer su esperado salto al mercado bursátil español debido a las turbulencias provocadas por el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán. La firma tenía previsto debutar con una valoración aproximada de 2.000 millones de euros, pero las circunstancias actuales obligaron a replantear la operación.
Según información aportada por fuentes del mercado a EXPANSIÓN, la operadora se enfrentaba a un descuento cercano al 10% en el precio de salida, lo que habría reducido su valoración a cerca de 1.800 millones de euros. Esta caída en la valoración motivó la decisión de esperar, pese a que Digi podría haber optado por salir a Bolsa asumiendo esta rebaja.
El CEO de Digi España, Marius Varzaru, reafirmó en una entrevista que la suspensión del estreno bursátil se debió en exclusiva a la volatilidad y el nerviosismo en los mercados globales. Además, descartó que la causa fuera una falta de interés por parte de los inversores, destacando el apoyo y reconocimiento en las reuniones iniciales que mantuvieron con potenciales accionistas.
El plan original contemplaba realizar una oferta pública de suscripción (OPS) para captar entre 150 y 200 millones de euros mediante nuevas acciones, junto a una oferta pública de venta (OPV) con títulos en manos de la matriz rumana. Los fondos recaudados se dedicarían a financiar los ambiciosos proyectos de expansión en España, donde Digi opera de forma independiente tras una escisión del grupo que facilita el acceso a capital y crédito.
La intención ahora es retomar el proceso bursátil durante el otoño, una ventana que la compañía considera más favorable. "Es un proceso que puede durar lo que sea necesario, pero mantenemos la determinación de llevarlo adelante", afirmó Varzaru. Este aplazamiento se suma al esfuerzo estratégico de Digi por consolidar su posición en el mercado español, que requiere importantes inversiones en infraestructura, especialmente en fibra óptica y tecnología 5G.
Digi España, propiedad íntegra de Digi România, forma parte de un grupo con presencia en Europa Occidental y del Este, incluyendo Italia, Portugal y Bélgica. Zoltán Teszári, el accionista mayoritario, lidera la matriz con visión de largo plazo y reconocimiento del beneficio que representa cotizar en España para reforzar su raíz local y captar accionistas nacionales.
Para acompañar esta operación, Digi contó con un consorcio de entidades financieras encabezado por Barclays, Santander y UBS como coordinadores globales, con Rothschild como asesor financiero. En la capa inferior participaron BNP Paribas y Citi como colocadores, además de BBVA, CaixaBank e ING. En el plano legal, Uría Menéndez representó a Digi mientras que Linklaters asesoró a los bancos.
A pesar de los planes para salir a Bolsa, la empresa no depende exclusivamente de esta operación para financiar su crecimiento. Varzaru explicó que la filial española puede sostener su expansión con recursos propios y líneas de crédito bancarias a medio plazo, considerando la apertura bursátil como un valor añadido y no una necesidad inmediata.
La pausa en la oferta pública refleja la cautela actual en los mercados globales ante crisis geopolíticas y la volatilidad financiera. La decisión de Digi ilustra cómo las compañías se ajustan a escenarios cambiantes para maximizar valor y proteger sus planes estratégicos en entornos inciertos.
Más información sobre la situación de Digi y el mercado bursátil en España puede consultarse en el portal Expansión y los análisis de mercado financiero europeos y globales, así como en documentos oficiales de las bolsas españolas.