Las conversaciones entre Puig y Estée Lauder para fusionar ambas compañías han sufrido un contratiempo inesperado. Charlotte Tilbury, fundadora y accionista minoritaria (21,5%) de la firma británica de cosméticos adquirida mayoritariamente por Puig en 2020, busca modificar los términos contractuales vigentes que hasta ahora la ligan a Puig.
Actualmente, Puig controla el 78,5% de Charlotte Tilbury, considerada la joya de su división de maquillaje. El pacto original establece opciones de compra y venta que permitirían a Puig quedarse con el 100% entre 2026 y 2031, en función del desempeño económico de la marca. Sin embargo, una cláusula de cambio de control en el contrato concede a Charlotte Tilbury la posibilidad de forzar la venta íntegra de su participación, situación que podría obligar a Puig a desembolsar cientos de millones de euros, un escenario que Estée Lauder, interesada en la integración, no contemplaría con facilidad.
Resultados recientes señalan que la progresión del negocio no alcanzaría los requisitos para activar los pagos diferidos o earn-out que forman parte del acuerdo original. Este desencuentro ha llevado a Charlotte Tilbury a proponer una revisión de las condiciones, complicando y extendiendo el periodo de diálogo entre las partes.
Recordemos que en 2024 Puig amplió su participación en la marca británica con un 5,4% adicional por 215 millones de euros, elevando la valoración estimada total de Charlotte Tilbury cerca de los 4.000 millones de euros. Esto implica que la postura actual de la fundadora, con el 21,5%, tendría un valor aproximado de 850 millones, aunque esa cifra es variable según ingresos y EBITDA.
Desde su adquisición en 2020 por Puig, que pagó cerca de 1.000 millones de dólares, la estructura accionarial de Charlotte Tilbury ha seguido una fórmula habitual para Puig: mantener a los fundadores con participación minoritaria para asegurar su implicación continua. Estrategia observada también en compras previas de Barbara Sturm, Byredo, Loto del Sur, Kama Ayurveda y Dries Van Noten.
Si la fusión entre Puig y Estée Lauder avanza, se articularía a través de una oferta pública de adquisición (OPA) sobre el 100% de las acciones clase B de Puig, combinando pago en efectivo y acciones. El precio estimado ronda entre 18 y 19 euros por acción. Marc Puig y William P. Lauder, chairman de Estée Lauder, compartirían la presidencia del consejo de la entidad conjunta..
Ambas compañías han optado por no comentar públicamente sobre este punto. La renegociación con Charlotte Tilbury, sin embargo, representa un escollo significativo, poniendo en pausa un proceso que de otro modo podría haber cerrado antes. En un mercado tan competitivo, donde grandes grupos como L'Oréal o Unilever también mostraron interés por la británica, este ajuste contractual cobra especial relevancia para la estrategia de consolidación en cosmética de los próximos años.
La evolución de estas negociaciones será clave para entender hacia dónde se dirige el sector del maquillaje y la cosmética, donde la integración de marcas con fuerte identidad propia y la gestión de sus fundadores se ha convertido en un factor estratégico esencial.