Las principales gestoras de fondos han incrementado su asignación a acciones al nivel más alto registrado, según la última encuesta de gestores de Bank of America (BofA). La confianza en los mercados a corto plazo ha mejorado significativamente, y la exposición a renta variable ha pasado del 13% en la encuesta anterior al 50% en la actual, superando récords anteriores que databan de 2019.
Este impulso en la inversión en acciones se centra principalmente en el mercado estadounidense, donde la rotación hacia renta variable se ha producido a un ritmo sin precedentes. Los gestores justifican esta preferencia debido a la fortaleza de la economía estadounidense, expectativas de mejores beneficios empresariales y la narrativa positiva sobre la inteligencia artificial (IA).
Por sectores, los semiconductores continúan siendo los favoritos, con un 73% de los gestores manteniendo posiciones largas en mayo, un salto frente al 24% que reportaron en abril. Además, el 14% invierte en las llamadas “Siete Magníficas”, un grupo destacado de compañías tecnológicas. Hay una reducción importante en los niveles de efectivo, que han caído al 3,9% desde el 4,3% del mes anterior, marcando la mayor contracción mensual desde febrero de 2024.
No obstante, BofA advierte que cuando la liquidez en manos de gestores es igual o inferior al 4%, se activa una señal de venta, por lo que advierte que podría producirse una toma de beneficios a principios de junio, un periodo clásico para ajustes de cartera. Los rendimientos en la renta fija serán clave para determinar la profundidad del posible retroceso.
En cuanto a renta fija, el panorama es diferente. Los gestores han disminuido sus posiciones en bonos, alcanzando una infraponderación neta del 44%, la más pronunciada desde junio de 2022. En particular, el foco está en los bonos estadounidenses a largo plazo: el 62% de los encuestados prevé que el bono a 30 años supere el 6% de rentabilidad, cifra relevante dada que actualmente el rendimiento se sitúa en torno al 5,18%, máximos no vistos desde 2007.
Este pesimismo en bonos responde a una visión macroeconómica marcada por preocupaciones inflacionarias. El 40% de los gestores considera que el mayor riesgo para los mercados es una segunda ola de inflación, mientras que el 66% anticipa un aumento en la inflación global, un dato que se ha incrementado desde el 26% del mes pasado. En paralelo, aunque el 46% de los gestores apuesta por un aterrizaje suave de la economía global, las expectativas de crecimiento neto siguen siendo negativas, con una reducción del 14%, aunque mejor que el 36% registrado anteriormente.
Por último, un 23% de los participantes en la encuesta cree que los tipos de interés a corto plazo subirán más, el nivel más alto desde 2022, lo que añade incertidumbre sobre la dirección futura de los mercados financieros.
Esta encuesta de Bank of America ilustra una etapa de fuerte optimismo hacia la renta variable, especialmente en EE.UU., en contraste con la cautela y el pesimismo en el mercado de bonos a largo plazo, en un contexto marcado por tensiones inflacionarias y expectativas de ajustes en la política monetaria.
Para más detalles sobre la encuesta de gestores de BofA, puede consultarse el informe oficial de Bank of America.
Los datos macroeconómicos recientes y previsiones oficiales de inflación pueden revisarse en el portal del Banco Central Europeo y el Bureau of Labor Statistics de EE.UU..