Los inversores en posiciones cortas, principalmente hedge funds, han logrado obtener beneficios que superan los 2.300 millones de dólares (aproximadamente 1.974 millones de euros) durante 2026, apostando en contra de las principales compañías de juegos de azar online. La rápida expansión de los mercados de predicción en Estados Unidos y la subida de impuestos en Reino Unido han sido los principales factores que explican este fenómeno.
Según el análisis de S3 Partners, los fondos bajistas han acumulado importantes ganancias enfrentándose a firmas como Flutter Entertainment, DraftKings y Entain. Flutter lidera la lista con beneficios cercanos a los 2.000 millones de dólares, DraftKings ha generado 351 millones y Entain unos 35 millones desde inicios del año. Estas ganancias se han materializado en parte con el cierre paulatino de sus posiciones cortas.
El valor bursátil de múltiples compañías del sector ha sufrido fuertes caídas. Flutter, empresa que cotiza en Londres y Nueva York y considerada la mayor del sector, ha perdido más del 50% de su valor este año. Por su parte, DraftKings, principal competidor estadounidense de FanDuel (parte del grupo Flutter), ha retrocedido un 30%, debido a la preocupación por el impacto que tendrán los mercados de predicción en el mercado de apuestas deportivas americano, que está valorado en cerca de 17.000 millones de dólares.
Por otro lado, Entain —dueña de marcas británicas como Ladbrokes y Coral, y de BetMGM en EEUU— también ha visto caer su cotización aproximadamente un 30%. Esta situación ha despertado una visión negativa, reflejada en el pesimismo de analistas como Brandt Montour de Barclays, quien señala que el auge de los mercados de predicción afecta significativamente las expectativas del sector.
Estos mercados de predicción, donde los usuarios apuestan a resultados binarios en eventos futuros, están regulados como derivados financieros, lo que les permite esquivar las restricciones y gravámenes estatales que afectan a las apuestas deportivas tradicionales. Su rapidez de crecimiento capta miles de millones en apuestas cada mes, generando incertidumbre sobre la capacidad de las casas de apuestas clásicas para mantener sus ingresos.
Adicionalmente, el sector enfrenta presión fiscal en Reino Unido, después de que la ministra de Hacienda Rachel Reeves aplicase fuertes incrementos en los impuestos para los juegos de casino y apuestas online. Entain ha contabilizado una provisión de 488 millones de libras por estas nuevas cargas, mientras que Flutter ha alertado sobre una desaceleración en su crecimiento atribuible a estas subidas impositivas.
Entre los principales hedge funds que han apostado contra Flutter este año destacan DE Shaw y Two Sigma Investments, que poseen respectivamente posiciones cortas del 1,49% y 2,17% de la compañía en la Bolsa de Londres. También fondos como AQR Capital, Marshall Wace y Balyasny Am han ampliado sus posiciones bajistas sobre esta empresa.
En cuanto a Entain, Marshall Wace, Millennium International Management y Capital Fund Management han liderado las posiciones cortas, con Marshall Wace alcanzando un 1,7% del capital corto aunque parcialmente cerrado desde entonces.
No todas las apuestas a la baja han sido exitosas. Por ejemplo, los fondos con posiciones cortas sobre Evoke, matriz de William Hill y 888, han habido pérdidas estimadas en 3,5 millones de dólares tras la recuperación superior al 50% que experimentó la compañía desde su mínimo en diciembre. Este repunte se vincula a rumores de adquisición por parte de Intralot, operador de juegos de azar asociado a Bally.
El futuro del sector sigue siendo incierto, ya que los mercados de predicción también comienzan a enfrentar un escrutinio regulatorio más exhaustivo en Estados Unidos. El impacto de estas nuevas formas de apuestas y los cambios fiscales sitúan a las casas tradicionales en una posición de vulnerabilidad financiera y estratégica que los inversores bajistas aprovechan.
Este contexto pone en tela de juicio la capacidad de las empresas de apuestas online para mantener su modelo de negocio en un entorno donde la competencia y la regulación evolucionan rápidamente. Las oscilaciones bursátiles en 2026 reflejan una profunda transformación en este sector que, hasta ahora, había sido considerado seguro para los inversores.