El absentismo laboral en España se ha convertido en un problema económico y social de gran magnitud, con un impacto de 34.000 millones de euros anuales que repercute tanto en la Seguridad Social como en las empresas.
Este tema ha generado un debate nacional tras las declaraciones del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, cuestionando que los trabajadores de baja mantengan el mismo salario que cuando están activos. La polémica suscitada ha puesto de relieve la preocupación creciente del empresariado por cómo las bajas afectan a la productividad y a las finanzas públicas.
El propio gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, ha reconocido la existencia de un problema estructural en el absentismo, especialmente en los procesos de baja de larga duración, y ha señalado la necesidad de una coordinación más clara entre administraciones para contener esta tendencia. Esta postura coincide con el análisis de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que detectó deficiencias en la gestión actual.
Desde el punto de vista económico, el coste se divide entre la Seguridad Social, que paga las prestaciones a partir del día 16 de la baja, y las empresas, que asumen el desembolso de los primeros quince días y en muchos casos complementan el salario para mantener al trabajador al 100%. Según datos oficiales, la Seguridad Social destinó en 2025 más de 18.400 millones a prestaciones por incapacidad temporal, un 55 % más que en 2020 y casi triplicando la cifra de hace una década.
En paralelo, las empresas pagaron alrededor de 16.100 millones en 2025, cifra que se ha más que duplicado desde la pandemia. En conjunto, el gasto total en bajas por contingencias comunes subió un 96 % respecto a 2020 y un 240 % en los últimos diez años, situándose en 34.520 millones de euros.
Además del incremento de costes, el número de bajas ha crecido de manera desproporcionada respecto a la ocupación. Mientras que el mercado laboral ha crecido un 28 % desde 2015, el número de bajas ha aumentado un 133 %, con más de 9 millones de procesos iniciados en 2025 frente a 3,9 millones en 2015.
Por otro lado, la duración media de las bajas no ha variado significativamente desde hace una década, manteniéndose en torno a 43 días. Sin embargo, las bajas de larga duración (superiores a un año) se han disparado un 343 %, pasando de 35.000 casos en 2019 a más de 155.000 en 2025, mostrando una concentración creciente en procesos largos y costosos.
En comparación con otros países de la OCDE, España destaca por tener una media de 4,9 semanas perdidas por trabajador al año, solo superada por Noruega (6 semanas) y Finlandia (5 semanas). Esta cifra muestra un absentismo elevado respecto a países como Francia (4,2 semanas), Alemania (3,5 semanas) o Italia (1,1 semanas), reflejando un problema más acentuado en España.
Uno de los retos para mejorar la gestión del absentismo es el control y seguimiento de las bajas. La AIReF advierte de una concentración significativa de bajas en un pequeño grupo de trabajadores: el 25 % acumula más de la mitad de los procesos, un incremento que evidencia un posible uso intensivo del sistema.
En este sentido, la CEOE ha solicitado que la Inspección de la Seguridad Social pueda intervenir desde el inicio de la baja, y no solo después de un año, como ocurre actualmente, para un mejor control de las incapacidades temporales.
Las soluciones apuntan a un consenso tripartito entre Gobierno, patronal y sindicatos. El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, ha insistido en la necesidad de diálogo para abordar este reto.
El Consejo General de Graduados Sociales ha recomendado implementar un modelo de reincorporación gradual que permita a los trabajadores volver al empleo paulatinamente, superando la rigidez del alta o baja total. Esta propuesta se alinea con la iniciativa del Ministerio de Seguridad Social de introducir altas progresivas, permitiendo que quienes llevan más de 180 días de baja puedan compatibilizar durante un mes la prestación con el trabajo a media jornada.
España enfrenta un desafío complejo en la gestión del absentismo laboral, donde su elevado coste económico y social requiere medidas coordinadas y transformadoras para mejorar la sostenibilidad del sistema y la productividad empresarial.
Para más detalles sobre el estudio de la OCDE y las recomendaciones para España, se puede consultar el informe entregado al Ministerio de Seguridad Social aquí.
También es relevante revisar el análisis de AIReF sobre la gestión de bajas aquí.
Las cifras oficiales de la Seguridad Social están disponibles en la web del Ministerio.